viernes, 19 de diciembre de 2008

¡¡ FELIZ NAVIDAD!!


Con motivo de las próximas fiestas, el grupo del Club de Escritura quiere aprovechar la ocasión para mandar un afectuoso saludo a todos los amigos que nos consta seguís nuestras andanzas a través de este blog. Así mismo, el abrazo se extiende a todos los que, sin conocernos personalmente, nos visitáis desde puntos tan lejanos y dispares. Nos hace mucha ilusión comprobar que nuestras historias llegan hasta vosotros a tantos kilómetros de distancia. Junto con ellas vayan todos nuestros mejores deseos para estas fiestas y para el año que comienza.
Esperamos seguir encontrándoos al otro lado.

Sabiendo que estáis ahí todo esto tiene mucho más sentido.


Un abrazo.

Club de Escritura la Biblioteca

domingo, 14 de diciembre de 2008

"EL SONIDO DEL TREN" RELATO PUBLICADO EN LA VOZ DE DICIEMBRE. NIEVES JURADO.


He oído el tren. Se acerca incansable con su eterno y pedregoso suspiro, y, sin querer, mis pensamientos comienzan a rodar por encima de las herrumbrosas vías, siempre rebuscando en el ayer y siempre imaginando el mañana. Mis manos sujetan el bolso con tanta fuerza que se han vuelto blancas como las de un cadáver. No sé porqué esa estúpida manía de agarrarlo como si se fuera a escapar. Si no puede escapar. Nadie puede.
Una hoja cae lánguida delante de mí. Inclino la cabeza y la observo como si fuera el espectáculo más bello del mundo. Pero cuando se posa sobre mis pies, me doy cuenta de que está rota y seca, como mi vida. La he escondido bajo el banco donde estoy sentada, para que nadie la vea. Es un banco viejo, no sé si tanto como yo, pero está muy estropeado. En eso sí se me parece. Me pregunto por qué la gente se sienta en estos sitios tan fríos e incómodos. Es frecuente encontrar a personas adormecidas e incluso apáticas sentadas en estos bancos; algunos permanecen ahí durante horas, sin hacer nada, incluso sin decir nada. Quizás piensen cosas sin sentido, o quizás estén solas, como yo. No consigo encontrar una buena posición. Me duelen todos los huesos.
Me parece haber oído el tren, creo que ya viene.
El viento sopla codicioso y enmaraña mis escasos cabellos blancos. No me gusta que haga eso, me despeina y quiero que él me vea guapa cuando llegue. Aquel día me prometió en su carta que vendría para quedarse conmigo, y yo le creí entonces y le sigo creyendo ahora. Siempre he confiado en él, siempre. A mi alrededor todos me dicen que no es de fiar. ¡Qué sabrán ellos! Como si supieran en qué consiste la ilusión. La ilusión no sabe de esperas, ni de meses, ni de años; la ilusión es eterna. Tengo derecho a ser feliz; todo el mundo tiene derecho a ser feliz. Ese reloj está parado, alguien debería haberse dado cuenta. No comprendo por qué los operarios de la estación no lo han arreglado, son unos inútiles. El reloj es muy importante, el tiempo es importante. El tiempo aviva la esperanza.
Hace ya un rato que he oído el tren. No sé por qué tarda tanto.
Tras el viento sólo me acaricia el silencio. Un perro se ha quedado quieto delante de mí, me mira con lástima. Sus costillas sobresalen hinchadas como si quisieran desgarrar su cuerpo desde dentro. El animal está enfermo, lleva la muerte atada con un sucio y grueso hilo a su cola. Puede que yo también esté enferma y él haya olido los fluidos de mi enfermedad saliendo por los poros de mi piel. Quizás por eso se ha sentado junto al banco, a mi derecha. Sus ojos están mustios. Intento recordar alguna canción para cantársela, una que sea alegre, pero mi garganta se niega y sólo produce notas lentas, arrastradas y demasiado tristes. Será mejor pensar en otra cosa. Aquel cartel está torcido. Las letras se han borrado y ha desaparecido el nombre de la estación. Bueno, no importa. El nombre es lo de menos.
El eco del tren se oye cerca. No falta mucho.
La mañana es sombría y todo a mi alrededor se muestra con un aspecto de total abandono. Estoy deseando verle descender del tren. Él tiene una hermosa sonrisa, grande y llena de vida. Y el sonido de su voz se derrama sobre mí como una luz cálida y tranquilizante.
A veces me llaman loca. Vieja loca. Sé que mis gestos y manoteos suelen resultar confusos e inseguros, nada más. La gente no se para a pensar en lo duro que es mantenerse a flote. Ellos no sienten compasión por nadie. Son crueles.
Me he levantado un momento para acercarme al borde del andén y ver mejor a lo lejos. Los ladrillos están destrozados. No distingo ningún tren, tan sólo veo cómo las vías son engullidas por el horizonte. Al sentarme de nuevo, se han desprendido algunas lágrimas de mis ojos y gotean despacio sobre mi vestido azul. No sé qué me ocurre, creo que llevo un pañuelo en el bolso.
Por allí viene el tren. Lo oigo, estoy segura.
Él me escribió, y me puso con letras grandes y redondas que me quería, y yo a él también, y mucho. Por ello no concibo esta extraña sensación de ahogo. Mi pecho está dolido, y mi alma se encoje como un globo que se deshincha. No logro entender este momento, ni logro saber qué hago yo aquí, sentada en esta solitaria y marchita estación.
-Quizás ande algo trastornada –le digo al perro que levanta indiferente una oreja.
Siento un deseo irresistible de dormir. Apoyo mi cabeza en el banco y cierro los ojos. Mi mente busca inquieta en algún rincón de la memoria; es entonces cuando surge un doloroso recuerdo: él venía en ese maldito tren, hace ya muchos años. El que estalló aquella mañana.
He oído el tren. Sí, como todos los días.

lunes, 8 de diciembre de 2008

"EL REGALO DE MI PADRE", Teresa Sandoval

Me enteré de que era adoptado pocos días antes de cumplir catorce años. Fue precisamente el motivo de la celebración del cumpleaños lo que se desencadenó todo. Era tarde, quizá pensasen que ya estaba dormido, pero los oí discutir. El problema era que mi padre tenía programado un viaje de trabajo que coincidía con la fecha de la fiesta. Ella le reprochó que escurriera el bulto una vez más en ese tipo de reuniones familiares. Poco a poco fueron subiendo el tono de la discusión, y entonces fue cuando ella soltó la bomba: le preguntó que si se comportaría igual si yo fuera realmente suyo. Después no pude escuchar nada más. Aquellas palabras se quedaron retumbando dentro de mi cerebro, golpeándose contra mí con una furia casi insoportable. Era una revelación tan grande, tan espantosa, tan increíble… y sin embargo no tuve dudas de que era cierta; de pronto cobraron sentido susurros, secretos a medias, disimulos. Pero, ¿cómo era posible entonces que nos pareciésemos tanto? Yo quería ser arquitecto, el mejor, como él, y él siempre lo decía: los Aranda haremos grandes cosas, lo llevamos en la sangre. ¿Y las semejanzas físicas entre los dos? ¿Me engañaban los espejos o era una delicadeza del azar el hecho de que ambos tuviésemos el mismo tono de pelo, la misma nariz larga, la cara angulosa…? ¿Cómo era posible? Mi padre era Dios, y yo también iba a serlo, algún día, porque lo llevábamos en la sangre, y porque no podía ser de otra manera. Los dos éramos como dos gotas de agua de la misma tormenta.

Aquel día salí de casa como de costumbre pero en vez de acudir a clase estuve vagando por las calles sin rumbo fijo. No sabía qué iba a hacer. En un acto reflejo había cogido algo de dinero pero nada más. Sólo era consciente de que no estaba preparado para volver a mirarlos a la cara, sobre todo a él. Lo odiaba intensamente, porque sentía que se había estado burlando de mí durante todos los años de mi vida aprovechándose de la fragilidad de mi inocencia y de la admiración que siempre había sentido por él. La primera noche la pasé en casa de Chema, un colega del equipo de fútbol, lo suficientemente ajeno a mi familia como para que me buscaran allí; aun así me dijo que no quería líos y que debía buscarme otro lugar donde esconderme; la segunda noche, sin premeditarlo, la pasé en un subterráneo de acceso al Retiro, un lugar donde pernoctaban otros vagabundos que yo mismo había visto muchas veces sin llegar a mirarlos siquiera. Deambulé durante tres días y tres noches más por la ciudad, unas veces en círculos y otras en línea recta, dependiendo de mi estado de ánimo. A veces me pasaba horas enteras dentro del metro, aunque intentaba no llamar demasiado la atención ya que imaginaba que habrían informado de mi desaparición a la policía y que seguramente ellos mismos también me andarían buscando; pero Madrid es muy grande, y eso es una de las mejores y de las peores cosas que tiene, que puedes perderte para siempre en su horizonte cambiando de barrio.

Disfrutaba pensando cuánto estarían sufriendo. Seguramente mi ausencia estaría llenando todas las esquinas de sus cabezas: él estaría preguntándose dónde había estado su fallo, y le costaría encontrarlo, sin duda, dentro de su perfección. Ella estaría llorando, siempre lo arregla todo así; estaba seguro de que lo estarían pasando mal, pero era necesario, la justa recompensa al hecho de que entre ellos y yo no existiera ningún vínculo, de haber mantenido una gran mentira durante catorce años. Eso era lo único que me aliviaba de la angustia y del frío que pasé durante aquellos días. Cuando se acercaba la cuarta noche pensé que la venganza quizá estaba siendo excesiva y volví a casa. No sabía lo que iba a pasar pero fuera lo que fuera resultaba más conmovedor si coincidía con la fecha de mi cumpleaños.

Utilicé mis llaves para abrir, como si fuese un día cualquiera. Al entrar la encontré a ella recostada en el sofá, la cara tapada con las manos. Él venía caminando por el pasillo, como si hubiese intuido mi llegada. Estaba demacrado, y envejecido, una carga de años parecía haberse echado de pronto sobre sus hombros acabando con su arrogancia. Fue el primero en verme. Impulsado de pronto por una fuerza anterior vino corriendo hacia mí. Pensé por un momento que iba a zarandearme o a abofetearme, sin embargo me abrazó, con tan vigor que logró que nuestros corazones latieran al mismo compás. “Hijo mío”. Bastaron las palabras mágicas para que yo de pronto volviese a sentir la misma sangre de los Aranda recorriendo mi cuerpo otra vez. Porque él podía lograrlo todo. Él era Dios, y era mi padre.

sábado, 6 de diciembre de 2008

PERRA VIEJA (PAULA)

Éste es el relato que escribí para la última reunión, pero que no llegué a leer porque me faltaba el párrafo final.





PERRA VIEJA





Nunca quise a nadie como te he querido a ti. Te di mi tiempo, mi compañía, el calor de mi cuerpo en las tardes de invierno. Me doblegué a tus caprichos, obedecí tus órdenes, respeté tu espacio y esperé mi turno de caricias con paciencia.
Nunca te pedí demasiado. Me bastaba con verte sonreír, con algún mimo ocasional. Me contentaba con saber que estabas a mi lado, con alguna tarde de juegos, con caminar a tu lado.
Pero entonces llegó ella y supe que te perdía. Era tan perfecta… La primera vez que la vi entre tus brazos pensé que iba a volverme loca. Nunca había sentido nada igual, esa punzada en el estómago, esa niebla temblorosa en los ojos. Y lo peor de todo es que tú ni siquiera te dabas cuenta de lo que me ocurría. Igual que nunca alcanzaste a imaginar cuánto te quería, ahora eras incapaz de entender cuánto podía llegar a odiarte.
Porque ella no tenía la culpa, ella era tan solo un cachorro: tu cachorro. Y era tan frágil, tan inocente, que hasta una perra vieja y castrada como yo podía sentir la obligación de protegerla.
Pero lo tuyo era distinto. Sí, ya sé que nunca me juraste amor eterno, pero permitiste que soñara con que todo seguiría igual para siempre, y eso vale tanto como una promesa.
Con el paso de los días, tu indiferencia hacia mí se hizo más y más palpable. Poco a poco ella absorbía cada hueco de tu tiempo, y yo me iba quedando cada vez más sola y más abandonada en mi rincón.
Llegué a odiar todo lo que te pertenecía. Tu olor inundaba toda la casa, y me asfixiaba, me volvía loca. Un día, ebria de celos y agotada de dolor, me encaramé a una estantería y destrocé tus libros favoritos. Con cada mordisco, con cada zarpazo, descargaba buena parte de esa furia que había ido almacenando durante meses. Pero para mi sorpresa, a medida que desgarraba aquellas hojas, haciéndote daño a ti a través de tus objetos más preciados, la furia se multiplicaba y me hacía desear una venganza cada vez mayor.
Nunca había sido una perra agresiva. Jamás había mordido a nadie, ni siquiera fui un cachorro travieso, y apenas se me oía ladrar. Sin embargo de repente, comencé a espantarte a las visitas, y a desobedecerte. Hasta que vi el miedo en tus ojos, y entonces me di cuenta de cuál era tu talón de Aquiles.
Ella, tan pequeña y tan frágil, una presa demasiado fácil para mis deseos de venganza. Pero ¿realmente me crees capaz de eso? ¿Crees que mi locura llegaría hasta ese extremo? Si hasta una perra vieja y castrada como yo, podría sentir la obligación de protegerla.
Vaya, estoy empezando a pensar que tal vez haya llevado demasiado lejos mis sentimientos. Si pierdo tu confianza ¿qué me queda? Tal vez deba asumir que así serán las cosas a partir de ahora. Seguiré esperando mi turno de caricias, y te ayudaré a cuidar de tu precioso cachorro, hasta que sea lo suficientemente grande como para estirarme del pelo. Cualquier cosa con tal de apartar de tus ojos ese halo de miedo.
Pero ahora explícame una cosa: ¿Por qué vamos hoy al veterinario?

viernes, 5 de diciembre de 2008

Relatos de abogados. Trinidad Alicia García Valero.





DOÑA MERCHE

Llamé varias veces, nadie contestó, empuje, la puerta, cedió.
Una oficina destartalada y tras la mesa llena de papeles desperdigados, un joven más que sentado, tirado en una silla, dormía como una marmota. La cabeza colgándole en el pecho, supuse que era joven pese a no ver su cara cubierta por una pelambrera algo sucia. Al fondo una puerta cerrada. Olía a rancio.
_¡Oiga! _ exclamé casi gritando. Levantó perezosamente la cabeza, un líquido blanco resbalaba por su barbilla,( supuse serían babas). _¿ Está doña Merche? Me han dicho que es la abogada de las causas imposibles.
_ Si, si, está, _ despabilándose_ ahora la anuncio_ ¿cómo se llama? ._ tras la puerta se oía chillar:_ ¡Flequi! ¿Cuántas veces te he pedido la mermelada? ¡estoy rendida, toda la mañana en el estrado!_ asomó una cara roja de cólera y ojos furibundos._Me asusté_ Vera…_ Susurré,_ venía por lo de la fianza…

miércoles, 3 de diciembre de 2008

"Lady Mermelada", por Toñi


Una rubia de cabello largo, piernas vertiginosas y abrigo de piel de marmota sale de los juzgados caminando en equilibrio sobre sus taconazos de diez centímetros. Dos hombres que van a entrar en ese momento la observan pasmados, haciendo esfuerzos por no volver la cabeza mientras se cruza con ellos. Con admiración, uno le pregunta al otro:
—¿Y ésa …?
—Es Lady Mermelada… ¿no has oído hablar de ella?
—¿La abogada que tiene loco al juez Gorila? Ahora me lo explico todo. ¡Esa tía está buenísima!
—Dicen que cuando sube al estrado el juez babea… Y hace lo que quiere con él: la condena, la fianza, todo lo decide ella.
—¿Y será verdad que le dicen lady Mermelada porque …
En ese momento el juez Gorila pasa junto a ellos. Lleva una mancha bien visible de mermelada de albaricoque en el pantalón.

Toñi Sánchez Verdejo
Noviembre 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

"UN LARGO INVIERNO", Teresa Sandoval

La marmota soñó que era abogada: una mujer alta, robusta, de densa cabellera castaña y protuberante dentadura. Envuelta en la toga negra estaba especialmente imponente, y bajaba y subía del estrado con una naturalidad sublime. Había conseguido la libertad bajo fianza para su cliente, un individuo oscuro y ladino como un zorro, cuyo delito se quedaba difuminado en los contornos del sueño. Cuando salieron de los juzgados se tomaron unas copas para celebrarlo y acabaron en la guarida del hombre, un sitio inhóspito y oscuro como una cueva. Retozaron toda la noche a la manera de los humanos, y él le descubrió el potencial erótico que tiene un tarro de mermelada de fresas. El sabor dulce en la boca y el regocijo de aquel cuerpo jurídico y rotundo, le hicieron olvidar que era dos de febrero. La primavera aquel año se retrasaría al menos dos veranos.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

EL SEGURO. Trinidad Alicia García Valero

L EL SEGURO

Volvía a casa, había comido algo con los compañeros, seguramente me sentó mal, pues tenía el estómago revuelto y ganas de vomitar. Aceleré el paso, en estas condiciones sería mejor llegar pronto. Las calles en mi barrio no están muy iluminadas y cuando son más de las nueve en invierno, no es seguro andar por ellas. Como siempre, pasaba por debajo del letrero de la funeraria, donde se leía: “Funeraria la Dolorosa,” siempre que paso por allí, pienso en que no tengo seguro de muertos, que puedo morir en cualquier momento y, ni un rincón donde echar mis huesos. ¡Me entra una angustia! Y me acuerdo de mis muchos males. También recuerdo lo que me contaba mi abuela, cuando iba al pueblo en las vacaciones de Navidad. Me hablaba mucho del cementerio, (tal vez me siento influenciada por esa razón). Al lado de la chimenea chisporroteando los leños, la leyenda tomaba forma en su boca: Muchos años antes de ella nacer, a los vecinos del pueblo, el señor Conde, dueño de todas las tierras de la comarca, les regaló una bolsita con pepitas de oro, la condición era que con ese oro se construyeran una tumba en el pueblo. Dijeron que sí y marcharon a la ciudad sin hacerlo. Querían disfrutar de la riqueza. Pero allí no era lo mismo, peleas, robos, crímenes… Todos añoraban la tranquilidad del pueblo, su tierra roja, sus encinas, el dorado amanecer. Se entristecían cada vez más, pero algo misterioso les impedía volver… Murieron uno a uno, en sus lujosas mansiones, muy, muy, ricos… No cumplieron la promesa y nunca fueron enterrados. Cuenta la leyenda, que al toque de las campanas, vagan aullando por las calles del pueblo, en busca del cementerio. Y que el señor Conde, terrible brujo que murió extrañamente y nunca fue sepultado; jugaba con las almas, convirtiéndolas en espíritus errantes.
No tengo seguro. El dolor de estómago se me ha ido. Tras de mí, tintinean las luces de la funeraria. Un farol se ha apagado. Todas las sombras me siguen, aprieto el paso. ¡Por fin en casa! Subo corriendo la escalera mientras me digo:_¡mañana mismo me hago el seguro de los muertos!

domingo, 23 de noviembre de 2008

UNA BICICLETA. Mercedes Zayas

Lo único que le importa es escuchar música en su coche cada día, siempre al atardecer, en el trayecto de vuelta a casa del trabajo . Durante unos minutos su pecho alberga alegría, ilusión y consuelo y las luces verdes de neón del corte inglés de su ciudad, vistas desde su coche y a lo lejos, le parecen cualquier cosa distinta siempre. Como así sucedió aquel trágico atardecer de septiembre del que vagamente recuerda una bicicleta verde o roja y la violencia con que salió del coche.
No ha tenido abogada y tampoco ha podido subirse a ningún estrado, mucho menos pagar una fianza pero cada día sueña desde el psiquiátrico con unos pezones duros y un poco de mermelada y como una marmota acumula reservas para el otoño.

EL VINO Y LOS CINCO SENTIDOS. Mercedes Zayas

A mí que soy una serpiente, un león, un toro e incluso un carnero, que me transformo en infinitas ocasiones o me disfrazo de niña en muchas otras, a mí que soy muerte y resurrección, que soy joven y añejo y lleno barcos con sonidos de flautas, a mí que tengo un templo, me llaman Dios e invito a las mujeres a participar en mis orgías o creo un culto, a mí que recorro todo el mundo, que soy alegría y tristeza, que formo parte de una mano creadora, que tengo hijos y derramo mi sangre, a mí que construyo puentes y vivo en mares y montañas, que me alimento con miel y estoy con ninfas y musas, a mí que educo en las artes, mato y doy vida, que soy locura y asciendo al cielo y desciendo al infierno o lucho contra Titanes, a mí no me nombres. Habla de ellos, de mí padre Zeus, de mi madre Sémele, de mi abuela Rea o de mi abuelo Cronos pero no de mí, a mí no me nombres , yo escapo de los cinco sentidos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Soneto de Teresa

Después de leer los sonetos de los compañeros, me da cierto pudor colgar el mío. No os costará mucho creer que es el primero que escribo en mi vida. Eso sí, me he divertido mucho cuadrando las métricas y las rimas. Ahí va eso, con perdón de las letras castellanas.


Soneto “De cómo la Navidad llega en Octubre”
Mª Teresa Sandoval Parrado

Otra vez se adelantaron las fechas
Como si la vida ya no fuera breve
Para quitarnos de un plumazo leve
Esos días de calma satisfecha.

Antes que lo sepamos llega derecha
La blanca Navidad, sin mucha nieve
Mientras en el supermercado llueven
Marquesas, turrones y demás cosechas.

¡Por Dios! ¡Qué velocidad y qué atropello!
Cuántos kilos de más en el coleto
¡Qué largo es un diciembre de tres meses!

La Viuda y doña Gimena gracias al plebeyo
Harán en otoño su agosto completo
Podrás comprobarlo en cuanto te peses.

Eloy Sánchez Rosillo en Albacete


Invitado por la Universidad de Castilla La Mancha en su ciclo "5 poetas en otoño" hemos tenido el privilegio de recibir al poeta murciano Eloy Sánchez Rosillo. El jueves estuvo dando una conferencia en la Facultad de Humanidades y el viernes dió una charla en el I.S.B. de Chinchilla "Cinxella" como clausura de unas jornadas poéticas que ha impartido nuestro amigo y poeta Frutos Soriano. A esta charla asistimos algunos miembros del club, entre ellos Teresa, como coordinadora del club de lectura "La colmena", que también fue invitado al acto, y yo.

Eloy leyó algunos poemas que resultan emblemáticos dentro de su obra como "La playa", "La luz no te recuerda" o "En mitad de la noche". También nos leyó sus nuevos poemas del libro recientemente publicado: "Oir la luz" de Nuevos Textos Sagrados de Tusquets, dirigida por el poeta, escritor y profesor Antoni Mari. Estos nuevos poemas abandonan el tono elegíaco que caracteriza su obra poética, tornándose hacia la celebración de la vida. Además, tuvimos la ocasión de escuchar poemas inéditos.

Al finalizar la charla, los chinchillanos nos invitaron a bizcochos y mistela y tuvimos la oportunidad de charlar de forma distendida con el autor, siempre tan cercano y tan amable.


Teresa, Eloy y yo

Copio aquí un poema de Eloy que nos entregaron en el evento y fue publicado en un tríptico especial para la ocasión:

EL VIAJE

Saber que estás ahí, mientras trabajo
en el cuarto de al lado, mientras busco
a solas el poema, me estimula,
me da ilusión y fuerza y esperanza.


Yo me voy a mis sueños y me adentro
por inciertas regiones en las que nunca estuve.
No admite compañía esta aventura:
es preciso estar solo para hallar lo que importa.

Me pierdo en ocasiones, pero a veces encuentro
extrañas maravillas que nadie ha visto antes.
Por favor, no te vayas y espera mi regreso;
tu serás cuando vuelva, la primera en mirarlas.


Autor: Eloy Sánchez Rosillo

Soneto A-Dios


Un soneto me manda hacer Alicia,
Yo que nunca he tejido un solo verso;
Ardua la tarea en que me hallo inmerso,
que me exige denuedo más pericia.

Ahí no se detiene su malicia:
pide citar al Dios del Universo.
El nombre me coloca del reverso,
me causa bilis, me sale ictericia.

A ese Dios injusto, cruel y arbitrario,
que glorifican en cada homilía,
no quiero yo verlo en el vecindario.

Si yo fuera Dios, sabéis lo que haría:
Liberar al mundo de su mal fario.
Sí, sin dudarlo, me suicidaría.






Miguel Angel









SONETO 3, Trinidad Alicia García Valero.

SONETO-3-

Aquí estoy calavera y notorio,
de muertos tengo el cementerio lleno,
no le temo a cielos ni a infiernos,
soy una mala copia del tenorio.

¡Dios, confieso no estar arrepentido!
Vivo feliz, ningún remordimiento,
no sueño con vivos ni con muertos
y es un placer…Todo lo he conseguido.

No sé que es alma, si, late el corazón,
en este pecho alegre, inmenso fuerte,
capaz de disfrutar, ¡fuera el encierro!

Alguna vez me lastimé,¡burda ilusión!
Camino por entre laberintos de muerte,
y, sin mentido dolor, veo mi entierro.

SONETO I. De Trinidad Alicia García Valero.

SONETO I

Me invade la nostalgia, día hermoso,
otoñal, sacas dolor de mí y asperezas,
alterno la alegría y la tristeza,
con sueños de ese amor esplendoroso.

Pasó, como pasan las nubes de verano,
como llega el otoño y el invierno.
Entre fragor de cielos y de infiernos.
Infeliz espero, esa mano en mi mano.

¡ Suplico Dios, si eres verdad que dudo!
Ante las puertas blancas de lo eterno qué,
dorada y anunciada felicidad,

encuentre sin lamentos, sombras ni nudos,
y brillando mis ojos de ilusión y fe,
extenderé mis manos a tí, gran inmensidad.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Soneto

Sentí llegar tarde a la sesión de sonetos, pues es una forma poética que me gusta mucho. Por eso aprovecho para colgar el que escribí y que lo podáis leer:

Del barro, Dios, tu cuerpo ha modelado
consiguiendo una suave anatomía.
Yo exploro tu dulce geografía
al despertar, y estás siempre a mi lado.
El calor que tu carne me ha dejado,
cuando tu piel se funde con la mía,
me abrasa, pero al tiempo me confía
como fuego de amor enamorado.
Quedándome finalmente vencido,
al guión de tu ritmo me someto,
a tu exacta cintura me he ceñido.
Mi avaricia saturas por completo,
y en respuesta de un ser agradecido
te dedico este explícito soneto.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi soneto (Paula)

Hola a todos, por fin me estreno en el blog. Voy a colgaros el soneto que leí el otro día, y que como ya os dije lo escribí cuando estaba embarazada de mi hija Irene.

Si ya te amaba antes de que fueras,
y de que Dios soplase tu latido.
Si deseaba en mi vientre hacerme nido,
ver en mi piel tu piel y que crecieras.

Si ya te amaba así, desconocido,
ahora que tus huellas son certeras,
ahora que te siento ya de veras,
sangre con sangre, y de latir sentido,

ahora que en mis venas te enmarañas,
y eres tú justo aquí, dentro, conmigo,
haciéndome sentir cosas extrañas.

Ahora eres locura en el ombligo.
Eres polvo de sol en mis entrañas,
y en nombre del Amor, yo te bendigo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Soneto de Toñi

Mi profe pide escribir un soneto
Con la palabra “dios” como clave
Aunque prefiera escribirlo con “llave”
Para acabar bien el primer cuarteto.

Pero ha dicho “dios” y cómo meto
La palabra en medio de esta nave
Donde entre tantas aguas no cabe
Vocablo tan profundo y tan concreto.

Pues nada, con la tozudez de un mulo
Más esta pluma guiada por Apolo
El primer terceto ya me lo pulo.

Y ¡voilá! El fin llegó ¡Cómo molo!
Y aquí pongo el “a-dios” con disimulo
Y si no gusta, que le den … otro soneto.

Microrrelato leyenda urbana, por Toñi


En el lejano país del que vengo, existe la leyenda de que en cien años una muchacha del pueblo llano, que proceda de una familia normal sin tener por qué ser de noble linaje, que estudie su carrera y se case y más tarde se divorcie si así lo desea, algún día obtendrá el amor de un príncipe verdadero.


Para ello, no necesitará zapatillas de cristal, ni manzanas envenenadas, ni siquiera una trasnochada hada madrina. Sólo presentar el telediario en esa hora tonta en la que algún príncipe, aburrido y cansado de su solitaria vida, haga zapping desde el cómodo sillón de su fastuoso palacio

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La propuesta para la reunión del miércoles 19 de noviembre



Os propongo que escribais un microrrelato que se ajuste a lo que se pide en las bases del concurso que a continuación os copio, las cuales he encontrado en la página:

http://www.microrrelatosabogados.com/bases.htm

I CONCURSO DE MICRORRELATOS SOBRE ABOGADOS

Bases del Concurso

1. Cualquier ciudadano podrá presentar un relato breve, original e inédito, sobre abogados con una extensión máxima de 150 palabras.
2. El relato deberá contener obligatoriamente cinco palabras que el Comité de selección fijará mensualmente. Estas palabras pueden consultarse pinchando en este enlace, que será renovado todos los meses con las nuevas palabras de obligatoria inclusión.

EN NOVIEMBRE SON:
Abogada
Estrado
Fianza
Mermelada
Marmota

3. Los textos podrán ser enviados a través de dos vías: rellenando el formulario o por correo electrónico a microrrelatos@cgae.es, en un documento adjunto en formato Word. Sólo se admitirá un texto mensual por participante. Deberá incluir los datos completos del autor (nombre, apellidos, dirección, teléfono de contacto y e-mail).

4. Los relatos seleccionados se publicarán en las web http://www.abogados.es/ y en : http://www.mutualidadabogacia.com/, y mensualmente será premiado uno de los publicados. El premio mensual será de 500 euros. Los doce relatos premiados pasarán a la final en la que el ganador obtendrá un premio adicional de 3.000 euros. Los primeros relatos seleccionados se publicarán a partir del 10 de septiembre.
5. El Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad General de la Abogacía se reservan el derecho de publicación y edición de los microrrelatos, tanto en internet como en edición impresa.
6. Los nombres del ganador mensual y final se comunicarán a través de http://www.abogados.es/ y http://www.mutualidadabogacia.com/.
7. Un comité de selección, formado por abogados y periodistas, realizará la selección de los relatos premiados y de aquellos que, sin ser premiados, merezcan ser publicados en las webs. Un jurado, formado por escritores, periodistas y abogados, elegirá el ganador final.
8. La participación en el concurso supone la plena y total aceptación de las presentes bases.
9. Todos los datos personales incluidos en este concurso serán objeto de tratamiento automatizado en el FICHERO DISTINCIONES Y PREMIOS cuya finalidad es la gestión y control de las distinciones y premios concedidos por el CGAE, control de los galardonados y de los participantes, comunicación pública de los galardonados con las distinciones y premios. Sus datos personales no serán comunicados o cedidos a terceros. Los responsables del fichero son el CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA y la MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACÍA, con domicilios en el Paseo de Recoletos, 13, 28004 – Madrid y Serrano, 9, 28001 – Madrid, respectivamente.
10. El interesado podrá revocar su consentimiento así como ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición ante el citado responsable del fichero y en la dirección indicada.
Pues nada, a ver cómo os las ingeniais para mezclar la marmota con la mermelada, la fianza, la abogada y el estrado.

Y quien quiera, que lo envíe a la página.

Nos vemos el miércoles.


Toñi

viernes, 31 de octubre de 2008

Minicolección de Haikus por Enrique García.

Queridos compañeros de Club. A principios del mes de octubre estuve matriculado en un curso de Haikus que daba Vicente Haya, del que muchos habréis oído hablar. El caso es que yo, a pesar de ser ágrafo, me animé a escribir algún haiku, pues al ser tres versos de 5-7-5 sílabas parece que uno se anima más a expresarse en esa forma, aunque los que de vosotros sois un poco haijines sabéis que el haiku es toda una filosofía. Bueno, no me enrollo más, ahí tenéis mi pequeña minicolección de haikus. Espero que os gusten y que hagáis comentarios si lo creeis oportuno. Un Saludo.

El sol de otoño
reconforta mi cuerpo
entumecido.


Variante:

El sol de otoño
recalienta mis huesos
y yo me gozo.


Primeras uvas:
globos de color verde
en el mercado.


Llega septiembre.
La vendimia y la escuela
van de la mano.


Son las vestales,
del templo de la escuela,
las colegialas.


Corriendo pasa,
con su mochila al hombro,
la colegiala.

lunes, 27 de octubre de 2008

NOS UNIMOS A LA BLOGCAMPAÑA CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIL Nieves Jurado


Navegando por internet, he encontrado en el blog "La huella digital" el llamamiento a colaborar en la campaña de los bloggers contra la pornografía infantil. Me parece una muy buena iniciativa además de ser necesaria. Por supuesto, y me permito hablar en nombre de mis compañeros, nos unimos a ella, nos unimos a la defensa del niño y al ataque con todas nuestras armas, en este caso con la palabra, de los sucios y despreciables pederastas. Los niños tienen, por encima de todo, el derecho a serlo y nosotros el deber de protegerlos y de velar por su correcto desarrollo, bienestar y felicidad.

A continuación incluyo el post que hace referencia a dicha campaña:

La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macroredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio. El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre --Día Universal del Niño-- cientos de blogs escribamos un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como "angels", "lolitas" "boylover" o "preteens" para llegar adonde queremos llegar.

PÁSALO. TODOS CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIL.

sábado, 25 de octubre de 2008

"El premio" por Jose Arístides


Microrrelato para la propuesta de Teresa "El Rioja y los 5 sentidos" (máximo 150 palabras)

El premio
El hombre se derrumbó en la butaca y estiró las piernas sobre la mesa. Después de una dura jornada había llegado el momento. Acarició la botella, con la mirada fija en el vino. Era denso, casi opaco, de color cereza madura con ribete atejado. Al descorchar, un aroma a bayas y moras y una columna de humo ascendieron al techo. El hombre, atónito, vio como se materializaba una mujer desnuda ante sus ojos. Bellas curvas, pechos firmes, pelo rojo. “¡Enhorabuena!”, dijo. “Has abierto la botella un millón. Si resuelves el enigma, seré tuya. ¿Qué vino marida mejor con un chuletón de ternera: el Torre Muga 2004 o el Clos de papes 2002?” El hombre, ansioso por tener aquel cuerpo entre sus brazos, no meditó la respuesta: “El Clos”, dijo... Y ¡plof! Desaparecieron. La mujer y la botella. En su lugar, un sapo saltaba sobre un tetrabrik de Don Simón.

jueves, 23 de octubre de 2008

¿Qué tal compañeros? Soy Alicia, para el día 5 de noviembre os propongo hacer un soneto, que haga alusión a Díos, en algún verso.

También un microrrelato de 25 líneas en el cuál se cuente una leyenda urbana o rural; ya sea real o ficción, si alguno quiere mandarlo al concurso, estas son las bases:

IV CONCURSO DE MICRORELATOS LEYENDAS URBANAS POLA DE SIERO.
1. La asociación cultural Colectivo Misiva, de Pola de Siero, convoca el IV Concurso de Microrrelatos 'Leyendas Urbanas'. 2. Podrá participar cualquier ciudadano del mundo sin límite de edad. 3. El tema del microrrelato será libre. 4. Los textos deberán tener un máximo de veinticinco líneas. 5. Cada concursante podrá presentar un máximo de tres microrrelatos. 6. Habrá un primer premio de 700 euros y un segundo premio de 300 euros. 7. Cada concursante presentará seis copias del microrrelato (firmadas todas ellas con seudónimo), y adjuntará un sobre pequeño cerrado en cuyo exterior aparecerá también el seudónimo. Dentro de ese sobre pequeño figurará el nombre y apellidos, fotocopia del DNI, ciudad de origen, dirección, teléfono de contacto y correo electrónico. 8. Los originales deberán enviarse al Apartado de Correos 113 de Pola de Siero, Código Postal 33510 Asturias. El plazo de presentación de originales finalizará el día 20 de noviembre de 2008. 9. Los premios podrán ser declarados desiertos. En ese caso, el jurado podrá establecer uno o más accésit. 10. El fallo del jurado se hará público el día 16 de diciembre y se publicará al día siguiente en los medios de comunicación escritos asturianos y se colgará en internet en la página web oficial de la asociación (www.colectivomisiva.es) 11. La entrega del premio tendrá lugar en una fiesta el viernes 26 de diciembre, a la que se invitará a asistir al ganador. 12. El jurado estará formado por Juan Carlos Hevia (licenciado en Filología Hispánica), Sidoro Villa (profesor, escritor e ilustrador), Daniel García Granda (profesor y poeta), Javier Villanueva (profesor y dramaturgo) y David González (poeta). 13. La organización se reserva el derecho de publicar un libro con una selección de los mejores microrrelatos presentados al concurso. 14. La presentación al concurso supone la aceptación de estas bases. 15. La organización tendrá plena potestad para resolver cualquier imprevisto no recogido en las bases. www.guiaconcursosliterarios.com IV Concurso de Microrrelatos Leyendas Urbanas Apartado de Correos 113 (33510 POLA DE SIERO) ASTURIAS 985 720 634 phone oijpola@ayto-siero.es http://www.colectivomisiva.es/index new.html


jueves, 16 de octubre de 2008

"El juego de Dios", último libro de Rosa Villada



Ayer se presentó a las 8 de la tarde en el Ateneo de Albacete la última novela de Rosa Villada: "El juego de Dios".

Del Club de Escritura estuvimos las miembras: Nieves, Teresa y yo (Toñi). La sala estaba llena de amigos y Rosa contó con la compañia de su hijo Sergio Bleda, ilustrador de la atractiva portada del libro y Juan Tomás. La exposición de Sergio, sobre aspectos personales de su madre, nos arrancó a todos la sonrisa (y la risa) pero sobre todo demostró, con pequeños ejemplos, algo que todos conocemos y disfrutamos: el buen carácter y la maravillosa forma de ser de Rosa.

A quien le deseamos mucho éxito en esta nueva aventura.

Quien quiera tener más información sobre Rosa Villada puede ir a su página web:

http://webs.ono.com/rosavillada/

Y la de Sergio Bleda, ilustrador, de la que he "cogido prestada" la imagen:

http://trazolineamancha.blogspot.com/

lunes, 13 de octubre de 2008

LISTA PARA LA VOZ

Como ha habido cambios en los meses y nuevas incorporaciones, aquí está la lista actualizada.
La FECHA DE ENVÍO, es antes del 15 del mes que se indica y si es en la primera semana del mes, mejor. Hay que mandar foto.
Octubre: Jose Arístides (saldrá publicado en Noviembre)
Noviembre: Nieves (saldrá publicado en Diciembre)
Diciembre: Teresa (saldrá publicado en Enero 2009)
Enero 2009: Miguel Ángel (saldrá publicado en Febrero)
Febrero: Julio (saldrá publicado en Marzo)
Marzo: Mercedes (saldrá publicado en Abril)
Abril: Alicia (saldrá publicado en Mayo)
Mayo: Jose María (saldrá pubicado en Junio)
Junio: Gracia (saldrá publicado en Julio)
Julio: Paula (saldrá publicado ... supongo que en Octubre)
Por favor, quien no pueda o no quiera enviar nada, que lo diga con tiempo, para que no fallemos a La Voz de Albacete. No es obligatorio publicar.

sábado, 11 de octubre de 2008

EJERCICIOS PARA LA REUNIÓN DEL 22 DE OCTUBRE

¡Hola amigos!


Yo, Teresa, seré la coordinadora de la próxima reunión (día 22). Os hago dos propuestas, a elegir, aunque los más trabajadores pueden hacer las dos:

1. Escribir un monólogo de tema libre pero en clave de humor.
La exténsión no debe superar una página (a interlineado 1'50, unas 30 líneas).


2. Escribir un cuento ateniéndose a las siguientes bases del concurso:

BASES DE PARTICIPACIÓN DEL I CERTAMEN INTERNACIONAL DE LITERATURA HIPERBREVE “EL RIOJA Y LOS 5 SENTIDOS

El programa divulgativo de la cultura del vino “El Rioja y los 5 Sentidos”, junto a la empresa Pompas de Papel, organizan el primer certamen internacional de literatura hiperbreve “El Rioja y los 5 Sentidos”, cuyo fin es favorecer la creatividad literaria en relación con el mundo del vino de Rioja, así como su divulgación.
La presentación de las obras a este concurso implica la total aceptación de las siguientes bases:


PARTICIPANTES
Podrán participar todas aquellas personas que lo deseen, aficionados y profesionales de la escritura, sin límite de edad.
TEMA
El tema será el vino en cualquiera de sus aspectos: vendimia, elaboración, bodegas, personajes, consumo, historia...
CARACTERÍSTICAS DE LAS OBRAS
Las obras estarán escritas en castellano
Los textos no deben exceder de 10 líneas (cuerpo 12, en dina4, entre 130 y 150 palabras)
Las obras deberán ser originales, no publicadas anteriormente en ningún medio, ni haber sido premiadas en ningún concurso.
PRESENTACIÓN DE LAS OBRAS
Los participantes deberán rellenar el formulario exclusivo del concurso en la web www.elriojaylos5sentidos.com, donde incluirán sus datos personales y un máximo de cinco textos. También pueden enviarse a través de www.pompasdepapel.com
Las obras irán acompañadas por el nombre, dos apellidos, DNI, dirección postal, dirección electrónica y teléfono de contacto.
Cada autor podrá presentar un máximo de 5 textos
Plazos de presentación: Entrarán en concurso las obras presentadas desde el 10 de septiembre hasta el 10 de noviembre del 2008, en que finaliza el plazo de entrega.
PREMIOS
El concurso está dotado con los siguientes premios:
Primer premio: 700 euros
Segundo premio: 300 euros
Merchandising: Las citas premiadas se utilizarán en el merchandising de futuras ediciones de El Rioja y los 5 Sentidos, siempre utilizando el nombre o seudónimo del autor.
Publicación: Entre todas las obras presentadas se realizará una selección y se editará una publicación con todas ellas.



Pues nada... ¡a escribir!

viernes, 10 de octubre de 2008

Desencuentro. Cristina Prieto

Hola a todos, cuelgo mi "relato" de la voz que ha salido en el mes de Octubre por si alguno no puede hacerse con la revista.


DESENCUENTRO


Tu minuto nunca será mi minuto….
El tuyo fluye como si un huracán te empujara con fuerza. Pasa así, en un chasquido de dedos, en lo que se tarda en exhalar un suspiro, porque tú eres impaciente y jamás te detienes. La inercia te guía, y sientes que no tienes tiempo que perder; ni siquiera ese preciso minuto en el que yo, sentada en el metro, te busco con los ojos cuando subes en Argüelles, de regreso al final de la jornada, ya tarde, cuando los sonidos de la ciudad languidecen, y la gente desaparece tras las ventanas de sus casas. El tren avanza veloz hacia su destino circular, como tú, que poco después sales corriendo del vagón, a cuestas con tu maletín, y consultando continuamente la hora.
Te miro en ese inefable momento cotidiano, y observo tu gesto crispado, tus grandes zancadas avanzando inexorables hacía la salida de la estación, ansioso por cruzar la calle y regresar a tu batalla particular. Héroe titánico que sujeta sobre sus espaldas, todo el peso del mundo.
Así transcurre este minuto fugaz y repetitivo para ti, que sin embargo es nuevo y eterno a mis ojos. En estos sesenta segundos contados, que caen a golpes lentos del reloj, cada noche me despiertas el deseo, la sonrisa, la lucidez de un instante que aunque real, es casi un sueño. Aguardo expectante ese lapso irrefutable, que va ganando terreno en la esfera de mi muñeca. Las manecillas giran incansables, las estaciones se suceden, la muchedumbre entra y sale del vagón, empuja, avanza, se estira buscando algo a lo que asirse. Y entonces el pulso de la urbe se interrumpe dentro de este habitáculo sobrecargado, dónde los moradores efímeros, se creen a salvo del frenético carrusel de sus vidas. Apretados unos contra otros, usurpan unos instantes a su desquiciado futuro, aminorando la marcha del pensamiento, que amenaza con apresarles en un laberinto de autómatas urbanos perdidos en el caos.
Dos ausencias más, dos, equidistantes, precisas, para descubrirte atravesando las puertas, mientras los demás se lanzan de nuevo al ritmo desenfrenado de la ciudad… y ahí estás, adentrándote en mi universo de emociones contenidas, con tus inconfundibles ojos distraídos, esa tibieza que acaricia con manos invisibles, y tu boca de besos imaginados. Abriéndote paso entre los pies y las maletas de los viajeros, como cada noche, en un recorrido infinito que dispara el cronómetro de mis sensaciones. El alma entonces, tira de mí hacía tu lado, para rozar con disimulo tu cuerpo tentador, para perderme en tus gestos, y respirar el mismo aire. El momento nos atrapa y no acerca, nos hace prisioneros en este breve viaje nocturno, que va a morir una vez más bordeando el filo de la madrugada. Solos, sin apenas testigos que delaten la inquietud, y la excitación, me abandono en ese instante tan esperado, que me conduce a un lugar carente de coordenadas temporales, para vislumbrar mi anhelo de estar aquí, sintiendo tu proximidad, tan etérea como real, explorando la distancia entre los deseos y tu presencia, calculando las dimensiones de nuestro pequeño mundo, cerrado y reducido. El único lugar en el que ambos, somos nosotros, o tal vez podríamos serlo. Y dibujas mi sonrisa otra vez, sorprendiéndome con algo nuevo. Hoy he apreciado que te gustan los sombreros en día de lluvia, y que pese a la urgencia cotidiana, jamás olvidas tu colonia, que viertes sobre mí cuando pasas dejando tu estela inequívoca.
Desapareces tras los cristales, justo una parada antes que la mía. Y otra vez me quedo sola, pensando en mañana, contemplando el hueco de mis brazos vacíos, como ahora…
Pero tu tiempo no es el mío, porque tras haber transcurrido el invierno, y ya bien entrada la primavera, tus ojos no se detuvieron en mí; sigo siendo una desconocida en cuyo rostro jamás te has fijado; una anónima cualquiera que viaja sentada frente a ti, formando parte de esa ingente masa atormentada por la prisa.
Somos soledades que se sienten acompañadas, por las soledades que se derraman en el vagón. Y sin embargo nunca me has visto en realidad, ni has sentido mi presencia, a pesar de que nuestros relojes se detengan cada día, a esa misma hora del desencuentro….





Cristina Prieto (Miembro Club de Escritura La Biblioteca)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Textos para nuestro próximo libro

Ya sabéis que espero vuestros textos para ir preparando el libro.
En la última reunión acordamos un modelo de página de 22x15 cms. (aproximadamente). Con 33 líneas por página y 54 caracteres por línea (y sangría de primera línea a 1,25 cms.). Pues bién, he ajustado a esas dimensiones un texto mío antiguo (titulado la sombra de la felicidad), con letra Palatino Linotype 12, para que veáis como queda y para que podaís utilizarlo como plantilla y poder movernos alrededor de las 10 páginas por autor/a.
Se puede descargar pinchando aquí.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ejercicio reunión 08/10/2008

Preparados. Listos. ¡Ya!

Damos comienzo a la nueva temporada del club de escritura con unos ejercicios que espero sean del agrado de todos. Sólo os voy a encargar un pequeño trabajo para la reunión, es el siguiente:

Escribir un microrrelato (máx. 25 palabras) sobre lo que os de la gana, aunque obligatoriamente deberá contener en el texto el título de una canción (la que sea). Este ejercicio no me lo he inventado yo, sino que es el que se propone en el programa literario de la 2 "Página2". El que quiera luego enviarlo al concurso que convoca este programa (premio: lote de libros) puede hacerlo en esta dirección http://pagina2.rtve.es/microrrelatos.php Sólo os teneis que dar de alta como usuarios y participar. Cabe la posibilidad que les guste vuestro microrrelato y lo emitan en el programa.
Pensareis que es una tarea fácil y que acabaremos enseguida. Sí, quizás lo sea, pero la reunión no va a quedar liquidada tan pronto. Voy a hacer la clase más interactiva (haremos algunos ejercicios en el momento) y además -introduciendo una novedad- os voy a dar otro trabajo a realizar con plazo de un año (hasta final de esta temporada. Sólo puedo adelantaros que se trata de un relato de extensión normal, que todos estarán relacionados con el mismo tema, aunque cada uno deberá ubicarlo y desarrollar la acción principalmente en el espacio concreto que yo mismo indicaré para cada uno.
Pues nada, manos a la obra.
Miguel Angel

BUSCANDO UN TÍTULO PARA NUESTRO LIBRO



¡Hola amigos! Después del paréntesis del verano ayer retomamos las reuniones, y como tema principal hablamos de nuestro futuro libro. Estuvimos todos de acuerdo en perfilar los detalles; lo que más dificultades nos dio fue encontrar un título digno de todo lo que tenemos que ofrecer. Por eso, durante esta semana, iremos dejando en este apartado las ideas que se nos vayan ocurriendo (no os cortéis) y entre ellas, y por unanimidad, como siempre, elegiremos la que nos parezca más adecuada.

Pues nada chicos, a estrujarse las neuronas, eso sí, os ruego que no demoréis ya que es un tema que urge (hasta que no esté decidido no se puede iniciar el diseño de la portada).

Os recuerdo que los textos hay que enviárselos a Jose María, que será quien se encargue de unificarlos.


martes, 23 de septiembre de 2008

Inicio de la 2ª temporada del Club de Escritura



Este jueves 25 de septiembre tenemos nuestra primera cita en la Biblioteca para inaugurar la 2ª temporada del club.

Será a las 7 de la tarde en el lugar de siempre, es decir, la 5ª planta de la biblioteca pública.

En esta primera reunión decidiremos, entre otras cosas, quién se encarga de pedir presupuestos para nuestro primer libro de relatos y quienes serán los próximos dos coordinadores del club.

Nos vemos. Sed puntuales.

domingo, 17 de agosto de 2008

PIEL FRIA de Nieves Jurado


Te invento cada noche
porque sé
que no existes.
No puede existir
un ser tan liviano.
Estás lejos,
en otro anochecer,
en otra realidad
donde las sombras
paren cada día
desilusiones.
Ya no creo en tu piel.
Está fría.

jueves, 14 de agosto de 2008

"CORAZONES EN EQUILIBRIO"

¡Hola a todos! Este cuento lo escribí para Toñi, como regalo de cumpleaños. Ella me dio el tema sobre el cual escribir, y se me ocurrió lo siguiente. Es un cuento ligero, de verano, y he querido compartirlo con vosotros (por supuesto con el permiso de su "dueña") y de paso animar un poquito el blog que casi casi está cerrado por vacaciones,

Besos.

Teresa



"Corazones en equilibrio"

Mª Teresa Sandoval



Encontró el papel prendido en el limpiaparabrisas del coche, uno de esos panfletos publicitarios que se suele arrugar y tirar sin mirarlo siquiera; pero hubo algo en él, unas palabras entrevistas al vuelo, el rumor de una promesa peregrina, que le incitaron a leerlo. La cuartilla era el anuncio de los servicios de una hechicera. Las prestaciones: limpiezas energéticas, quiromancia, numerología, males de ojo… hasta ahí todo lo habitual. Fue el ultimo servicio: “Se equilibran corazones” lo que llamó poderosamente la atención de Cándido.


Aunque no atinaba a imaginar a qué se referiría aquello con exactitud, intuyó que de alguna forma tenía que estar relacionado con la zozobra que él mismo llevaba experimentando desde hacía meses. Con una extraña lucidez Cándido presintió que allí se le ofrecía el remedio para solucionar el grave problema que le aquejaba, aquella descompensación brutal entre lo que pensaba y lo que sentía, el desequilibrio que le causaba el hecho de que su corazón pesase mil veces más que su cerebro.


Eso fue lo que le impulsó hasta aquella consulta de la calle Princesa. La mujer que lo atendió más que una pitonisa parecía una entrañable ama de casa. Le sirvió café con pastas en la mesa camilla de la trastienda. Después leyó sus manos, y siguió leyendo su rostro, hasta que en el fondo de los ojos de Cándido encontró lo que buscaba, y fue capaz de valorar el desequilibrio que tiraba de él hacia el abismo. Descubrió que existía ella, o mejor dicho, que existía pero lejos, que desde que se fue él caminaba al filo de una cuerda que separaba peligrosamente el placer de mirar el pasado desde las alturas y el peligro de caerse y hacerse añicos. Consideró que el mundo se le torcía a Cándido muchos días porque el órgano rojo que llevaba en el pecho estaba notoriamente descompensado por el peso de la amargura. La hechicera le dijo que si bien no se equivocaba lo suyo tenía remedio. Le prescribió una receta y le entregó un kit completo para equilibrar su corazón de una vez por todas. Así Cándido ataviado con su nueva camiseta donde se leían con letras orondas “Nadie se muere de amor” y un péndulo en el bolsillo derecho, salió a la calle, y caminó por Madrid con cuidado de seguir la línea recta que trazaban las losetas de la acera (era fundamental los primeros días). Mentalmente iba repitiendo como una retahíla las sencillas recomendaciones extendidas en la receta: nada de alcohol ni drogas; la autoestima bien alta; prohibido mirarse el ombligo; usar menos el coche y caminar más; bostezar 33 veces al día; observar a la gente con la que te cruzas e imaginar sus cuerdas flojas…


Cuando llegó a casa se dio cuenta de que llevaba horas sin pensar en Lucía. Para celebrarlo aquella noche cenó un par de huevos fritos con patatas y chorizos. De la hipertensión nadie le había dicho nada.



* FIN *

domingo, 3 de agosto de 2008

INSOMNIOS de Trinidad Alicia García Valero

INSOMNIOS

Cuando en la cama
Cansada, entre las sábanas frías,
el insomnio me puede,
oigo el ruido
incierto y tenso
en mi cabeza.
Ardiente de tanto velar.

Cierro los ojos y
una luz quieta, la punta
del miedo. Cuando
la pena intenta dominar
el vacío, la noche
se agranda y,
son rojas las nostalgias que
sangran sin un ¡ay! son
luces apagadas en el silencio
y un desespero quieto
amansa, quema.

Alargada mi sombra,
inquieta, escurridiza,
abandona la cama.
Asalta el botiquín.
Y siento la esperanza vaga
del sueño tranquilo.
Y me siento feliz, olvidada.

El brebaje traidor
calma, ayuda, adormece.
El vacío se duerme y,
un Morfeo ambulante y falso,
te enreda entre mantas revueltas
y, no viene el olvido...

jueves, 31 de julio de 2008

Las chanclas de Teresa - Escrito por Toñi


Éste es el relato que me han publicado en La Voz del mes de Julio. Espero que os guste.
Un beso. Toñi


Las chanclas de Teresa

Las compró en una tienda de baratijas que había enfrente de la playa. Unas chanclas del número 41 para una chica de 17 años. No era su costumbre ir sola a la playa, pero esa mañana de julio decidió que era una lástima pasarse todo el día estudiando en la biblioteca. Y sin decirle nada a nadie, cambió los libros y cuadernos por la toalla y el bronceador.


Pero olvidó las playeras, por eso compró aquellas, a rayas azul marino y blancas, que no le gustaban demasiado. El bikini, blanco con lunares rojos, lo llevaba debajo de la ropa. Se sentía contenta y audaz mientras esperaba el autobús y pensaba que era una suerte vivir en una ciudad con mar, aunque aquel verano había suspendido tres asignaturas y tenía que preparar sus exámenes.


Llegó a la playa y extendió su toalla en una parte alejada y tranquila, protegida del bullicio por unas rocas. Se quitó el sujetador y se echó crema. Después se puso los cascos de su mp4 y se tumbó a tomar el sol. Se quedó dormida y soñó que era una sirena y en sus cabellos se enredaban las estrellas de mar. Una de ellas no quería desprenderse de sus dedos, haciéndole cosquillas. Se despertó sobresaltada y decidió ir a nadar, así que caminó descalza hasta el agua, pero a medio camino tuvo que regresar para ponerse sus chanclas: la arena le quemaba demasiado la planta de los pies.

Se descalzó en la orilla, justo en ese punto en el que la arena está húmeda pero no mojada. Dejó allí las chanclas y entró en el mar. El agua estaba fresca, tan clara y transparente que podía ver en el fondo bancos de peces casi invisibles y viscosas algas que evitaba pisar.
Pasó una hora. El viento, como un gato travieso, empezó a dar zarpazos de arena a las chanclas, que permanecían fieles esperando a su dueña. Pasaron más horas y el horizonte se volvió malva y el azul del mar se oscureció como un enorme párpado en el rostro de la noche. Después subió la marea y las olas empezaron a exigir tesoros a la tierra. Así, las chanclas fueron atraídas por las olas. Primero se quedaron flotando en la orilla. Después desaparecieron.

Se decía que aquella playa era peligrosa. Que tenía fuertes corrientes, como ríos que siguieran cauces misteriosos dentro del mar. Era necesario bañarse con precaución. Decían ..., no, prefiero no contar nada más, porque a veces la gente dice muchas cosas, quizás sin mala intención. Además, una chica joven y buena nadadora no tenía por qué tenerle miedo al mar.
Aquel día ella había cumplido su sueño: era una sirena y en sus cabellos se enredaban las estrellas y las algas.

Mi sobrina Teresa (ocho años, ojos de color caramelo y una insana pasión por escuchar historias) me mira con tristeza.
—¿Qué pasó con las chanclas?
—Después de viajar de aquí para allá por la superficie del agua, el mar las rechazó. Se obstinaban en permanecer juntas, esperando a su recién estrenada propietaria. Aunque las sirenas no necesitan calzado. Y a ella no le gustaban especialmente. Sólo las había comprado para salir del paso en una pequeña tienda enfrente de la playa.
—¿Y la chica? —Teresa está a punto de llorar, pero, antes de que pueda responderle, la vemos salir del agua. Largas piernas, pies grandes, bikini blanco con topos rojos y una estrella de mar brillante enredada en su cabello. Se pone las chanclas haciendo un guiño a mi sobrina y, caminando despacio, se pierde entre las rocas.
—¿Quieres un helado de fresa? —le pregunto, pero ya sé que me va a decir que sí.

FIN
Toñi Sánchez Verdejo
Albacete, 10 de junio de 2008

miércoles, 30 de julio de 2008

"TRES MOSQUETEROS", TRINIDAD ALICIA GARCÍA VALERO.



TRES MOSQUETEROS


Pasaba el tren veloz, su pitido sonoro y sostenido se perdía a lo lejos. Mientras, entre las piedras vigas y trozos de viejas vías que se desparramaban aquí y allá, un joven, casi un niño, con una mochila a la espalda, iba recogiendo trozos de hierro, cartones y pedazos de uralita. Un pitillo colgando en los labios y una expresión madura en su rostro moreno, el pelo rubio cayéndole hasta el cuello desordenado, unos vaqueros muy gastados y una chaqueta que un día fuera azul, larga y rota. Delante de él, otros dos muchachos muy morenos, con pelo de pincho, realizaban la misma operación, con sus mochilas a la espalda. Luego se lo llevarían al tío Sebastián; él les daba unos euros para sus gastos y así iban viviendo. El barrio estaba detrás de las vías del tren, todos sabían que era un sitio peligroso, le llamaban “el barrio de los santos”, dichoso nombrecito para los pobres desheredados del cielo.
David, que ese era el nombre del muchacho rubio, se puso los dedos entre los labios y silbó con fuerza, los otros dos se volvieron a mirarlo, no había curiosidad en su rostro.
_Tenemos que irnos _dijo_, el tío Sebastián me advirtió que iba a cerrar pronto, ¡se va de fiesta! Los otros, refunfuñando volvieron atrás.
_¡Siempre está de juerga el tío Sebastián! ¡Vamos, al menos que nos pague! _contestaron y cerrando las mochilas, saltaron por entre los montículos de tierra y los trozos de vías muertas, en dirección al barrio.
Para ellos no existían los colegios, ni los institutos: recoger chatarra, vender chocolate y alguna papelina que les daba Pascual, eran sus ocupaciones. El resto del tiempo lo pasaban en la puerta del antro que tenían por bar. Fumaban, bebían sus cervezas y hablaban de mujeres como si tuvieran treinta años, de vez en cuando se iban con Isabel, una de las putillas del barrio, que por cinco euros les hacía un trabajo completo, salían eufóricos y se emborrachaban. El día los sorprendía en algún banco de la plaza, se espabilaban en la fuente y entraban al bar a tomar un café. Algunas veces no tenían ganas de trabajar y lo dejaban hasta que se acababan los recursos. No tenían padres, o al menos se sentían huérfanos. Los servicios sociales se interesaban por ellos, algunas veces ingresaban en un correccional, luego, o les dejaban ir o se escapaban. Ellos seguían su vida de mierda, entre los restos de hierro y la venta de chocolate, la coca, las putillas y el garito.
En casa de “la Julia”, solían descansar. “La Julia”, una mujer mayor, de edad indescifrable, que les dejaba bañarse por dos euros cincuenta todas las semanas y tumbarse un rato en una de sus camas podridas, que alquilaba a las muchachas que ejercían el noble trabajo de la prostitución… Los quince años de David, más parecían cuarenta en conocimientos; igual les ocurría a Raúl y Jaime, estos últimos eran gitanos, de catorce y dieciséis años respectivamente. David era mechero, recordaba apenas a su madre, una guapa calé que lo dejó en casa de “la Julia” con cinco años, ésta pronto lo puso a trabajar. Su padre, decían que era un payo rubio y que Soledad, su madre, bebía los vientos por él. No le importó dejar al hijo por el payo, estaba maldita por los suyos y también por David. _No tengo madre _respondía a quien le preguntaba.
Los otros veían a sus viejos a veces, cuando estos venían de alguno de sus negocios. Vendían de todo y para todo y por supuesto, los hijos no les estorbaban. Les llamaban “los tres mosqueteros” y siempre andaban a la par. También había buenas familias en el barrio: estaban Samuel y Lola, su mujer, que cuidaban de siete hijos y morirían por ellos si fuera necesario; y Mariano y Pilar y otras muchas; pero ellos no tenían esa suerte, aunque estaban a gusto así y tal vez, no sabrían vivir de otra forma, al menos eso es lo que se decía David, desde su madurez de quince años.
Todo el mundo lo conocía, a él y a sus compinches. Los apreciaban, no se metían con nadie y vivían su vida…
Estaban en la puerta del bar, reían y se pasaban un porro. Fernando “el rojo” salió del garito y se encaró con ellos:
_¡Ya está bien! ¡fumad esa guarrería lejos de aquí! la policía está al caer y van a cerrarme el local por vuestra culpa! _escupió y volvió a meterse en él bar.
Los chicos rieron más fuerte y corrieron a la plazuela. Allí, al atardecer, gentes de todas las clases sociales iban y venían. Vender, comprar, el negocio no cesaba. Había quien cambiaba o vendía mujer e hijos y, por supuesto, su alma por una dosis. Y chicas de quince o catorce años, que ofrecían su cuerpo por la misma razón. Harapos de la civilización. Jóvenes y viejos arrastrándose; gente que moría de sobredosis, en medio de la plaza; niños de ocho o diez años vendiendo, mientras fumaban o probaban la coca para demostrar su pureza. Impúdica verdad que arrastra al fango, y todo era fango allí.
David y Raúl se colocaron en su rincón, los clientes de siempre se acercaron.
_¿Dónde está Jaime? _Pregunto David.
_No sé, venía detrás… _contestó Raúl.
Una pelea se había fraguado enfrente de ellos, cuatro hombres pegaban a alguien y con pesar vieron que éste era Jaime. Los dos muchachos corrieron a socorrerlo. Como otras muchas veces, se enzarzaron en una lucha a muerte: brillaban las navajas, alguien disparó una vieja pistola, la sangre se escapaba del cuerpo del muchacho, que caía inerte al suelo. Los amigos lo atendían llorando. De repente, sonaron sirenas y la plaza se iluminó… dos, cuatro, cinco coches de policía y un furgón les rodeaban. Todos corrieron en desbandada. Los maderos iban cogiendo a los menos rápidos y el furgón se iba llenando. A la vista de las placas y pistolas, todos chillaban y maldecían su maldita suerte. Putas, macarras, chulos, ladronzuelos y estafadores de poca monta y caballeros de la alta sociedad, revueltos en el mismo lodo.
_¡Subid todos al furgón! _gritaban los policías_. ¡Eh, vosotros! _señalando a los dos muchachos que intentaban recoger al amigo herido_ ¿qué estáis haciendo? ¡Subid al furgón, vamos!
Ellos, enfrentándose al policía le suplicaron:
_¡Nuestro amigo está herido! Llame a una ambulancia, ¡se está desangrando!
El hombre los miró de arriba abajo.
_¡Subid al furgón, escoria, de esto ya nos encargamos nosotros!
Obedientes, fueron hacia el furgón.
_¡Malditos sean, ellos se lo han buscado! _decía el madero a su compinche mientras daba una patada al inconsciente cuerpo de Jaime.
David, que se había vuelto en ese momento, saltó del furgón como un rayo, cogió una botella del suelo y se la estampó al policía, que cayó como fulminado con una gran brecha en la cabeza. El compañero sacó la pistola y una, dos, tres, cuatro balas se incrustaron en el pecho del muchacho, que cayó sacudido por los balazos gritando: ¡Cobardes de mierda!
Raúl se abalanzó sobre ellos, que le repelieron con sus porras y patadas. Muchos bajaron del furgón a mirar, Raúl pudo llegar hasta David, que sangraba copiosamente.
_¡David, no te preocupes, voy a llevarte al hospital! _le decía llorando.
El muchacho sangraba por la boca, se moría. Inconscientemente pensó que su madre lo abrazaba contra su pecho y lloraba, pero no, era Raúl, su compañero. Una última bocanada de sangre y después nada… Raúl tiritaba de dolor y frío, la gente volvía al furgón, un coche se acercaba para recoger a los muertos y dejar limpia la plaza.

"Parto de Ninfa", Trinidad Alicia García Valero.




PARTO DE NINFA

Nació un día loco de febrero,
cuando la lluvia, el sol, la nieve
y el viento
luchaban entre ellos,
rompiendo aguas
entre mares revueltos.
Y aquí está…

Desnuda, sin complejos,
llorando como todos;
no lucia en sus dedos
anillos, ni en el cuello
una perla. Pies trotando
en el aire, al compás
de risas emocionadas.

Ojos cerrados.
Piel suave.
Sabor dulce, color rosado.
Sabanas blancas,
agua caliente,
olor a café.

Parto de ninfa.

Ahora ruge el viento,
entre los árboles nuevos
el día tiene sabor primaveral.
Este febrerillo corto y matón…

Hoy igual que ayer y,
a través de los siglos,
una vida se abre
a la esperanza.
Siempre la hermosa
incógnita y,
ya está aquí.
Ninfa y mortal,
desnuda, atrevida, insolente,
misteriosa, sencilla.

Nació un día loco de
febrero, cuando la
lluvia, el sol,
la nieve y el viento
luchaban entre ellos.

lunes, 28 de julio de 2008

ONANISMO de Nieves Jurado (Otro poema, para levantar el ánimo)


Siento mis manos
acariciar el estanque
de los suspiros.
Aquel que por placer
sedujo al hombre.
Dedos inquietos,
bailes impúdicos,
gemidos arrancados
ante las puertas del infierno.
Son instantes etéreos.
Onanismo pleno,
soledad deseada.
Verdadero origen
de lo divino.

miércoles, 23 de julio de 2008

SOMOS de Nieves Jurado


Somos un instante en el tiempo.
Tú,
yo
y ese maldito espacio
que siempre nos separa.
Mis labios
rozan las palabras
y silencian
los besos.
Te invito a permanecer
con los ojos cerrados.
Siénteme.

martes, 8 de julio de 2008

Hola a todas/os. Sólo quería desearos un buen verano, que disfrutéis del sol, la playa, los cuerpos dorados y ligeritos de ropa, los helados, un viajecito al otro lado del mundo, y el descanso, que invita a leer un buen libro, y a compartir después esa historia con alguien, a ser posible, muy, muy especial... Ummm!
Y otra cosa, comunicaros que envié a "La voz" mi texto, en teoría para el nº de Agosto, pero recibí respuesta indicándome que en Agosto, no hay revista, están de vacaciones como es natural, y por tanto el relato será publicado en Septiembre. Os lo comunico por que la lista corre un puesto para todos, tenedlo en cuenta.
A disfrutar, y si se tercia a escribir, que el veranito puede ser una buena fuente de inspiración, aunque yo prefiero vivirlo que imaginarlo jajaja...
Besos
Cristina

martes, 24 de junio de 2008

DEBERES PARA EL VERANO



¡No os asustéis! Ya sé que estamos todos aprobados y con buena nota, pero se me ha ocurrido una idea que pienso que luego nos puede dar mucho juego.

Como ahora llegan las vacaciones y con ellas los viajes a la playa, montaña, ciudades extranjeras o simplemnte desconocidas, o al bar de abajo, sin ir más lejos, propongo que no bajemos la guardia, y que esa mente de escritor que se supone tenemos todos, trabaje un poquito y si puede ser detrás de un objetivo. Mi propuesta es hallar entre los días de verano una imagen literaria y sacarle una foto. Nada más y nada menos que eso. Buscar una foto donde se esconda un buena historia. Después en septiembre podremos trabajar con ellas, escribiendo cada uno la historia de su foto, o intercambiándolas o haciendo cuentos colectivos... qué se yo (eso ya lo pensaremos a la vuelta; los esfuerzos de uno en uno). ¿Qué os parece? ¿Os apuntáis?
Teresa

lunes, 23 de junio de 2008

LLUVIA DE SEXO por Nieves Jurado


Me gusta hacer el amor cuando llueve. El sonido de la lluvia me incita a desear que mi amante me posea sin descanso. Es una sensación inexplicable. La lluvia purifica la atmósfera, riega la tierra y la llena de vida. Y así como la tierra se presenta dispuesta a recibir la savia del cielo, yo me preparo para que el hombre me entregue su esencia. Me excita sentir el calor de su cuerpo en contraste con el frío aguacero. Nuestra humedad frente a la humedad de ahí fuera. Y entonces deseo que sus labios acaricien mi cuello y desciendan despacio hasta alcanzar mis pezones que aguardan duros la calidez de su saliva. Siento su pene palpitar con furia, mientras le manan sin control unas gotas que van dejando suaves huellas en mi piel. Mi sexo está tenso y jugoso a la espera de que él lo alcance para saborearlo incansable hasta que una oleada de placer contraiga todo mi cuerpo y me haga desear con urgencia que me penetre. Pero aún hay tiempo para más, pues sigue incesante la lluvia. Mis manos sujetan ahora con firmeza su miembro y mi lengua se desliza tibia por él. Me encanta lamerlo, deleitarme con el latir de sus venas a punto de estallar, introducírmelo en la boca hasta rozar mi garganta. Sé que me va a penetrar de forma salvaje y así se lo pido. Con el éxtasis, enmudece la lluvia y llega el silencio.

SIN TÍTULO de Nieves Jurado ( Poema publicado en la Antología Poética II del taller de posía)


Un día más te espero sentada
en la línea del horizonte,
mirando hacia ese fuego inquieto
en el que mi cuerpo desea transformarse.
No es más que un instante,
¿dolor?
No, mejor no hablemos de mí.

QUIERO MARCARTE CON ALGO MÁS QUE POESÍA por Nieves Jurado (poema publicado en Antología Poética II del taller de poesía)



Quiero marcarte con algo más que poesía
Y entrelazar mis sueños
con tu vacío despertar.
Quiero deslizarme por tu mirada,
y cerrar mis ojos.
Es la palabra la que inunda mi boca
y desciende despacio, muy despacio
hacia mi sexo,
sacudiendo con fuerza
mi embravecida sangre.
Quiero marcarte con algo más que poesía
Y perderme en las noches
recordando tu olor.

Las notas

Para Ares
Las notas van cayendo como gotas de un torrente de sonidos y silencios. Podrían parecer, en un principio, una cadencia desordenada y caótica que, como en un alumbramiento, va reordenándose de cierta manera, aparentemente azarosa, y hace que cobren su significado preciso unas junto a las otras.
A veces se precipitan como una cascada furiosa, amontonándose entre ellas, como una carrera de aguas que pugnan por adelantarse, por cubrirse y que, más allá de su valor singular, logran un conjunto armónico, un juego vibratorio sobre el que cabalga el cuerpo, acumulando una sensación vertiginosa que escapa a la razón, que pertenece a ese otro mundo misterioso y oculto de lo invisible.
A veces parece que corran solitarias, una tras otra, como pidiéndose permiso para no taparse, y que el sonido tenue permita la calma y el sosiego. Entonces cierro los ojos y las notas obran de forma milagrosa. No hay paisaje, ni de flores, ni de rios, ni de nubes de formas caprichosas. Lo que hay es un retorno en el tiempo, una vuelta a los ancestros más primitivos, al calor del primer fuego, al olor de la tierra mojada de las tormentas pasajeras, a la humedad misma del útero materno, que transita ahora por los ojos entreabiertos. Y oigo las notas antes de que las cuerdas vibren, antes incluso de que los mazos las golpeen, y y también antes de que los dedos bailen sobre las teclas, como jugando con el aire. Intentando que la música que habita en lo más hondo de su alma soñadora pueda viajar con el viento, como una manada de alas locas que susurran las palabras más simples, las más bellas, y acarician mi piel con un plumón tejido de sueños infantiles, que son los que transmiten el aire a los pulmones y aceleran la sangre hasta quemarme.
¿Cómo hacer que el tiempo detenido recobre el pulso sin matarme?
A veces, lo más pesado se alza sobre la tierra árida y polvorienta, sobre matorrales y espinos quebrados por el sol y la sed de siglos secos. Y pende de un fino hilo trenzado de abrazos y de risas, y de dolor y tristezas que alimentan y crecen como espigas.
Al final el silencio y la sonrisa, y una certeza infinita que anida en las vísceras más hondas, como esponjas empapadas en sangre caliente que, poco a poco, se derrama en una sensación de sueño. La vida se escapa y ahora sé que puedo morir tranquilo.

viernes, 20 de junio de 2008

"CANTO DE SIRENAS", Mª Teresa Sandoval

La primera vez que escuché la melodía creí que había nacido dentro de mis sueños, sin embargo, poco a poco, a medida que despertaba, fui percibiendo que venía de fuera, que las notas de guitarra y la dulce voz habían conquistado parte de mi consciencia y la arrastraban hacia fuera, hacia la vida, con la cadencia de un mar en calma.
Debían de ser poco más de las siete de la tarde. La noche anterior había tenido guardia en el hospital y después de comer me había quedado dormido en el sofá. En otra ocasión me hubiese molestado la interrupción del sueño, pero despertar arropado por aquella melodía me hizo sentir extrañamente sereno. El canto era tan bello que sólo deseaba investigar de dónde procedía. Me asomé al balcón. Al otro lado del patio de luces se abría otro ventanal un piso más abajo. Pertenecía a una especie de academia. En realidad se trataba de una anciana melindrosa, seca como un sarmiento, que daba clases de música y canto. Había sido profesora en el conservatorio y cantante profesional, y ahora jubilada seguía recibiendo en su domicilio a algunos estudiantes. De vez en cuando, sobretodo por las tardes, solía llegar hasta mi casa el sonido repetitivo y cansino de algún instrumento, pero llevaba viviendo poco tiempo allí y era algo a lo que apenas le prestaba atención. Con ella, Doña Martina, me había cruzado varias veces en el portal o en el ascensor y nunca habíamos intercambiado más allá de los correctos saludos entre vecinos. Fuera de este obligado civismo no existía demasiada simpatía entre nosotros. A mí me daba un poco de grima su piel apergaminada, siempre excesivamente maquillada, y sus falsas cejas de carboncillo que cada día ofrecían a su rostro una expresión diferente, atendiendo al acierto con el que fueron pintadas. Cuando la veía no podía evitar pensar que parecía un cuadro de Julio Romero de Torres mal restaurado. En contrapartida era evidente que ella me miraba con cierto desprecio, como si quisiese hacerme comprender de un solo vistazo que mis vaqueros rotos y mi todavía juventud no encajaban en aquel portal decimonónico.
Pero en esos momentos mientras permanecía allí en pie, callado y quieto, sintiéndome como un argonauta con el juicio aniquilado por completo, olvidé el cansancio que acumulaba mi cuerpo y la poca química con mi vecina; de pronto sólo existía aquella melodía triste, colmada de bellas promesas. Y la voz,… ¡Aquella voz!. Salí al exiguo balcón y estire el cuerpo hacia abajo para poder atisbar algo más. Desde allí sólo podía contemplar uno de los extremos de lo que debía ser un piano de cola y una lámpara Tiffani de colores intensos colgando del techo, pero no pude ver mucho más ya que de pronto, como si hubiese sido descubierto en falta, una mano nudosa cerró bruscamente la ventana amortiguando con ello la música.

Desde esa tarde la voz se convirtió en una obsesión. De una manera absurda que ni yo mismo podía explicarme comencé a cambiar los turnos para pasarme las tardes enteras encerrado en casa, con las hojas del balcón abiertas de par en par esperando a que volviese a suceder el milagro. Y no ocurría siempre, pero de vez en cuando, al caer la luz, la voz volvía a trepar por el patio hasta mi casa, se volvía a anudar en mi alma y tiraba de ella, balcón abajo. Pensé que debía pertenecer a alguna de las alumnas de la anciana. La imaginé bella; bella y triste; bella, triste y por ello peligrosa, pero después de escucharla solo quería seguir escuchándola siempre, dejar que su voz marcara mi rumbo aunque éste fuera estrellarse contra el mundo, una vez más. Un amor loco, excéntrico y desesperado me llevó a comportarme de nuevo como un adolescente, y comencé a espiar cada ruido del piso y también los ruidos de la escalera, para salir corriendo escaleras abajo cuando escuchaba el sonido de una puerta al cerrarse con la finalidad de intentar sorprender a la chica antes de que volviese a salir a la calle y desapareciera entre el resto de los mortales.

Y ocurrió. Un día, poco después de escuchar la canción, percibí que se abría una puerta en el piso de abajo. Salí corriendo y bajé los peldaños de dos en dos. Entonces la vi. Estaba en el rellano del segundo piso, esperando el ascensor. Se quedó mirándome extrañada por mi agitación; debí de parecerle un loco, sin embargo me saludó con naturalidad. Sin duda era ella. Tenía que ser ella, la sirena. Veintipocos años; alta, flexible, con una melena larga y desordenada de rizos cobrizos sobre la espalda y el estuche de una guitarra acústica colgado al hombro. Tenía aspecto de bailarina o de actriz. Intenté recuperar la compostura y aguardé junto a ella a que se abrieran las puertas del ascensor. Entramos juntos en el habitáculo y se formó un espeso silencio. Yo notaba la boca seca y un pálpito en la garganta. ¡Cuánto naufragio cabe dentro de un ascensor!. A mitad de trayecto me atreví a mirarla. Ella también me miraba, quizá con algo de desconfianza. Y por fin hablé, casi sin darme cuenta de que empezaba a hacerlo: “¿Eres alumna de la academia? “Sí, qué listo… ¿cómo lo ha sabido?”, se puso a reír, una risa cantarina que removió las mareas. “Vivo en el piso de arriba. A veces os escucho. Precisamente esta tarde te he oído cantar. Tienes una voz maravillosa.” El ascensor había llegado al bajo. Se abrieron las puertas, pero ella tardó unos segundos de más en hacer intención de salir. Sus ojos redondos, oscuros, me examinaban con atención. “Creo que te equivocas. Yo no canto. La que canta es doña Martina. Yo toco la guitarra” , me mostró el instrumento con sorna, por si yo todavía no lo había visto, después salió riendo, y yo que quedé allí perplejo, sin poder reaccionar. Por un momento pensé que mentía, que sólo era una estrategia para despistar a los marineros intrépidos que se pasaban de listos. Pensé en seguirla pero era demasiado tarde. El influjo había cesado y yo había perdido definitivamente el rumbo mientras intentaba mantenerme a flote con el peso de aquella revelación.
Lo peor de todo es que ella sigue cantando. Y yo no puedo dejar de escucharla, ni de ignorar que he comenzado a mirarla con otros ojos cuando nos cruzamos en el portal. Como sigo siendo un hombre prudente he tomado la precaución de comprarme unos tapones de cera para los oídos por si la tentación llega a ser demasiado difícil de contener. Si el remedio no funciona, a falta de mástil, siempre me quedará el heroico recurso de atarme a la cama.