viernes, 19 de diciembre de 2008

¡¡ FELIZ NAVIDAD!!


Con motivo de las próximas fiestas, el grupo del Club de Escritura quiere aprovechar la ocasión para mandar un afectuoso saludo a todos los amigos que nos consta seguís nuestras andanzas a través de este blog. Así mismo, el abrazo se extiende a todos los que, sin conocernos personalmente, nos visitáis desde puntos tan lejanos y dispares. Nos hace mucha ilusión comprobar que nuestras historias llegan hasta vosotros a tantos kilómetros de distancia. Junto con ellas vayan todos nuestros mejores deseos para estas fiestas y para el año que comienza.
Esperamos seguir encontrándoos al otro lado.

Sabiendo que estáis ahí todo esto tiene mucho más sentido.


Un abrazo.

Club de Escritura la Biblioteca

domingo, 14 de diciembre de 2008

"EL SONIDO DEL TREN" RELATO PUBLICADO EN LA VOZ DE DICIEMBRE. NIEVES JURADO.


He oído el tren. Se acerca incansable con su eterno y pedregoso suspiro, y, sin querer, mis pensamientos comienzan a rodar por encima de las herrumbrosas vías, siempre rebuscando en el ayer y siempre imaginando el mañana. Mis manos sujetan el bolso con tanta fuerza que se han vuelto blancas como las de un cadáver. No sé porqué esa estúpida manía de agarrarlo como si se fuera a escapar. Si no puede escapar. Nadie puede.
Una hoja cae lánguida delante de mí. Inclino la cabeza y la observo como si fuera el espectáculo más bello del mundo. Pero cuando se posa sobre mis pies, me doy cuenta de que está rota y seca, como mi vida. La he escondido bajo el banco donde estoy sentada, para que nadie la vea. Es un banco viejo, no sé si tanto como yo, pero está muy estropeado. En eso sí se me parece. Me pregunto por qué la gente se sienta en estos sitios tan fríos e incómodos. Es frecuente encontrar a personas adormecidas e incluso apáticas sentadas en estos bancos; algunos permanecen ahí durante horas, sin hacer nada, incluso sin decir nada. Quizás piensen cosas sin sentido, o quizás estén solas, como yo. No consigo encontrar una buena posición. Me duelen todos los huesos.
Me parece haber oído el tren, creo que ya viene.
El viento sopla codicioso y enmaraña mis escasos cabellos blancos. No me gusta que haga eso, me despeina y quiero que él me vea guapa cuando llegue. Aquel día me prometió en su carta que vendría para quedarse conmigo, y yo le creí entonces y le sigo creyendo ahora. Siempre he confiado en él, siempre. A mi alrededor todos me dicen que no es de fiar. ¡Qué sabrán ellos! Como si supieran en qué consiste la ilusión. La ilusión no sabe de esperas, ni de meses, ni de años; la ilusión es eterna. Tengo derecho a ser feliz; todo el mundo tiene derecho a ser feliz. Ese reloj está parado, alguien debería haberse dado cuenta. No comprendo por qué los operarios de la estación no lo han arreglado, son unos inútiles. El reloj es muy importante, el tiempo es importante. El tiempo aviva la esperanza.
Hace ya un rato que he oído el tren. No sé por qué tarda tanto.
Tras el viento sólo me acaricia el silencio. Un perro se ha quedado quieto delante de mí, me mira con lástima. Sus costillas sobresalen hinchadas como si quisieran desgarrar su cuerpo desde dentro. El animal está enfermo, lleva la muerte atada con un sucio y grueso hilo a su cola. Puede que yo también esté enferma y él haya olido los fluidos de mi enfermedad saliendo por los poros de mi piel. Quizás por eso se ha sentado junto al banco, a mi derecha. Sus ojos están mustios. Intento recordar alguna canción para cantársela, una que sea alegre, pero mi garganta se niega y sólo produce notas lentas, arrastradas y demasiado tristes. Será mejor pensar en otra cosa. Aquel cartel está torcido. Las letras se han borrado y ha desaparecido el nombre de la estación. Bueno, no importa. El nombre es lo de menos.
El eco del tren se oye cerca. No falta mucho.
La mañana es sombría y todo a mi alrededor se muestra con un aspecto de total abandono. Estoy deseando verle descender del tren. Él tiene una hermosa sonrisa, grande y llena de vida. Y el sonido de su voz se derrama sobre mí como una luz cálida y tranquilizante.
A veces me llaman loca. Vieja loca. Sé que mis gestos y manoteos suelen resultar confusos e inseguros, nada más. La gente no se para a pensar en lo duro que es mantenerse a flote. Ellos no sienten compasión por nadie. Son crueles.
Me he levantado un momento para acercarme al borde del andén y ver mejor a lo lejos. Los ladrillos están destrozados. No distingo ningún tren, tan sólo veo cómo las vías son engullidas por el horizonte. Al sentarme de nuevo, se han desprendido algunas lágrimas de mis ojos y gotean despacio sobre mi vestido azul. No sé qué me ocurre, creo que llevo un pañuelo en el bolso.
Por allí viene el tren. Lo oigo, estoy segura.
Él me escribió, y me puso con letras grandes y redondas que me quería, y yo a él también, y mucho. Por ello no concibo esta extraña sensación de ahogo. Mi pecho está dolido, y mi alma se encoje como un globo que se deshincha. No logro entender este momento, ni logro saber qué hago yo aquí, sentada en esta solitaria y marchita estación.
-Quizás ande algo trastornada –le digo al perro que levanta indiferente una oreja.
Siento un deseo irresistible de dormir. Apoyo mi cabeza en el banco y cierro los ojos. Mi mente busca inquieta en algún rincón de la memoria; es entonces cuando surge un doloroso recuerdo: él venía en ese maldito tren, hace ya muchos años. El que estalló aquella mañana.
He oído el tren. Sí, como todos los días.

lunes, 8 de diciembre de 2008

"EL REGALO DE MI PADRE", Teresa Sandoval

Me enteré de que era adoptado pocos días antes de cumplir catorce años. Fue precisamente el motivo de la celebración del cumpleaños lo que se desencadenó todo. Era tarde, quizá pensasen que ya estaba dormido, pero los oí discutir. El problema era que mi padre tenía programado un viaje de trabajo que coincidía con la fecha de la fiesta. Ella le reprochó que escurriera el bulto una vez más en ese tipo de reuniones familiares. Poco a poco fueron subiendo el tono de la discusión, y entonces fue cuando ella soltó la bomba: le preguntó que si se comportaría igual si yo fuera realmente suyo. Después no pude escuchar nada más. Aquellas palabras se quedaron retumbando dentro de mi cerebro, golpeándose contra mí con una furia casi insoportable. Era una revelación tan grande, tan espantosa, tan increíble… y sin embargo no tuve dudas de que era cierta; de pronto cobraron sentido susurros, secretos a medias, disimulos. Pero, ¿cómo era posible entonces que nos pareciésemos tanto? Yo quería ser arquitecto, el mejor, como él, y él siempre lo decía: los Aranda haremos grandes cosas, lo llevamos en la sangre. ¿Y las semejanzas físicas entre los dos? ¿Me engañaban los espejos o era una delicadeza del azar el hecho de que ambos tuviésemos el mismo tono de pelo, la misma nariz larga, la cara angulosa…? ¿Cómo era posible? Mi padre era Dios, y yo también iba a serlo, algún día, porque lo llevábamos en la sangre, y porque no podía ser de otra manera. Los dos éramos como dos gotas de agua de la misma tormenta.

Aquel día salí de casa como de costumbre pero en vez de acudir a clase estuve vagando por las calles sin rumbo fijo. No sabía qué iba a hacer. En un acto reflejo había cogido algo de dinero pero nada más. Sólo era consciente de que no estaba preparado para volver a mirarlos a la cara, sobre todo a él. Lo odiaba intensamente, porque sentía que se había estado burlando de mí durante todos los años de mi vida aprovechándose de la fragilidad de mi inocencia y de la admiración que siempre había sentido por él. La primera noche la pasé en casa de Chema, un colega del equipo de fútbol, lo suficientemente ajeno a mi familia como para que me buscaran allí; aun así me dijo que no quería líos y que debía buscarme otro lugar donde esconderme; la segunda noche, sin premeditarlo, la pasé en un subterráneo de acceso al Retiro, un lugar donde pernoctaban otros vagabundos que yo mismo había visto muchas veces sin llegar a mirarlos siquiera. Deambulé durante tres días y tres noches más por la ciudad, unas veces en círculos y otras en línea recta, dependiendo de mi estado de ánimo. A veces me pasaba horas enteras dentro del metro, aunque intentaba no llamar demasiado la atención ya que imaginaba que habrían informado de mi desaparición a la policía y que seguramente ellos mismos también me andarían buscando; pero Madrid es muy grande, y eso es una de las mejores y de las peores cosas que tiene, que puedes perderte para siempre en su horizonte cambiando de barrio.

Disfrutaba pensando cuánto estarían sufriendo. Seguramente mi ausencia estaría llenando todas las esquinas de sus cabezas: él estaría preguntándose dónde había estado su fallo, y le costaría encontrarlo, sin duda, dentro de su perfección. Ella estaría llorando, siempre lo arregla todo así; estaba seguro de que lo estarían pasando mal, pero era necesario, la justa recompensa al hecho de que entre ellos y yo no existiera ningún vínculo, de haber mantenido una gran mentira durante catorce años. Eso era lo único que me aliviaba de la angustia y del frío que pasé durante aquellos días. Cuando se acercaba la cuarta noche pensé que la venganza quizá estaba siendo excesiva y volví a casa. No sabía lo que iba a pasar pero fuera lo que fuera resultaba más conmovedor si coincidía con la fecha de mi cumpleaños.

Utilicé mis llaves para abrir, como si fuese un día cualquiera. Al entrar la encontré a ella recostada en el sofá, la cara tapada con las manos. Él venía caminando por el pasillo, como si hubiese intuido mi llegada. Estaba demacrado, y envejecido, una carga de años parecía haberse echado de pronto sobre sus hombros acabando con su arrogancia. Fue el primero en verme. Impulsado de pronto por una fuerza anterior vino corriendo hacia mí. Pensé por un momento que iba a zarandearme o a abofetearme, sin embargo me abrazó, con tan vigor que logró que nuestros corazones latieran al mismo compás. “Hijo mío”. Bastaron las palabras mágicas para que yo de pronto volviese a sentir la misma sangre de los Aranda recorriendo mi cuerpo otra vez. Porque él podía lograrlo todo. Él era Dios, y era mi padre.

sábado, 6 de diciembre de 2008

PERRA VIEJA (PAULA)

Éste es el relato que escribí para la última reunión, pero que no llegué a leer porque me faltaba el párrafo final.





PERRA VIEJA





Nunca quise a nadie como te he querido a ti. Te di mi tiempo, mi compañía, el calor de mi cuerpo en las tardes de invierno. Me doblegué a tus caprichos, obedecí tus órdenes, respeté tu espacio y esperé mi turno de caricias con paciencia.
Nunca te pedí demasiado. Me bastaba con verte sonreír, con algún mimo ocasional. Me contentaba con saber que estabas a mi lado, con alguna tarde de juegos, con caminar a tu lado.
Pero entonces llegó ella y supe que te perdía. Era tan perfecta… La primera vez que la vi entre tus brazos pensé que iba a volverme loca. Nunca había sentido nada igual, esa punzada en el estómago, esa niebla temblorosa en los ojos. Y lo peor de todo es que tú ni siquiera te dabas cuenta de lo que me ocurría. Igual que nunca alcanzaste a imaginar cuánto te quería, ahora eras incapaz de entender cuánto podía llegar a odiarte.
Porque ella no tenía la culpa, ella era tan solo un cachorro: tu cachorro. Y era tan frágil, tan inocente, que hasta una perra vieja y castrada como yo podía sentir la obligación de protegerla.
Pero lo tuyo era distinto. Sí, ya sé que nunca me juraste amor eterno, pero permitiste que soñara con que todo seguiría igual para siempre, y eso vale tanto como una promesa.
Con el paso de los días, tu indiferencia hacia mí se hizo más y más palpable. Poco a poco ella absorbía cada hueco de tu tiempo, y yo me iba quedando cada vez más sola y más abandonada en mi rincón.
Llegué a odiar todo lo que te pertenecía. Tu olor inundaba toda la casa, y me asfixiaba, me volvía loca. Un día, ebria de celos y agotada de dolor, me encaramé a una estantería y destrocé tus libros favoritos. Con cada mordisco, con cada zarpazo, descargaba buena parte de esa furia que había ido almacenando durante meses. Pero para mi sorpresa, a medida que desgarraba aquellas hojas, haciéndote daño a ti a través de tus objetos más preciados, la furia se multiplicaba y me hacía desear una venganza cada vez mayor.
Nunca había sido una perra agresiva. Jamás había mordido a nadie, ni siquiera fui un cachorro travieso, y apenas se me oía ladrar. Sin embargo de repente, comencé a espantarte a las visitas, y a desobedecerte. Hasta que vi el miedo en tus ojos, y entonces me di cuenta de cuál era tu talón de Aquiles.
Ella, tan pequeña y tan frágil, una presa demasiado fácil para mis deseos de venganza. Pero ¿realmente me crees capaz de eso? ¿Crees que mi locura llegaría hasta ese extremo? Si hasta una perra vieja y castrada como yo, podría sentir la obligación de protegerla.
Vaya, estoy empezando a pensar que tal vez haya llevado demasiado lejos mis sentimientos. Si pierdo tu confianza ¿qué me queda? Tal vez deba asumir que así serán las cosas a partir de ahora. Seguiré esperando mi turno de caricias, y te ayudaré a cuidar de tu precioso cachorro, hasta que sea lo suficientemente grande como para estirarme del pelo. Cualquier cosa con tal de apartar de tus ojos ese halo de miedo.
Pero ahora explícame una cosa: ¿Por qué vamos hoy al veterinario?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

"Lady Mermelada", por Toñi


Una rubia de cabello largo, piernas vertiginosas y abrigo de piel de marmota sale de los juzgados caminando en equilibrio sobre sus taconazos de diez centímetros. Dos hombres que van a entrar en ese momento la observan pasmados, haciendo esfuerzos por no volver la cabeza mientras se cruza con ellos. Con admiración, uno le pregunta al otro:
—¿Y ésa …?
—Es Lady Mermelada… ¿no has oído hablar de ella?
—¿La abogada que tiene loco al juez Gorila? Ahora me lo explico todo. ¡Esa tía está buenísima!
—Dicen que cuando sube al estrado el juez babea… Y hace lo que quiere con él: la condena, la fianza, todo lo decide ella.
—¿Y será verdad que le dicen lady Mermelada porque …
En ese momento el juez Gorila pasa junto a ellos. Lleva una mancha bien visible de mermelada de albaricoque en el pantalón.

Toñi Sánchez Verdejo
Noviembre 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

"UN LARGO INVIERNO", Teresa Sandoval

La marmota soñó que era abogada: una mujer alta, robusta, de densa cabellera castaña y protuberante dentadura. Envuelta en la toga negra estaba especialmente imponente, y bajaba y subía del estrado con una naturalidad sublime. Había conseguido la libertad bajo fianza para su cliente, un individuo oscuro y ladino como un zorro, cuyo delito se quedaba difuminado en los contornos del sueño. Cuando salieron de los juzgados se tomaron unas copas para celebrarlo y acabaron en la guarida del hombre, un sitio inhóspito y oscuro como una cueva. Retozaron toda la noche a la manera de los humanos, y él le descubrió el potencial erótico que tiene un tarro de mermelada de fresas. El sabor dulce en la boca y el regocijo de aquel cuerpo jurídico y rotundo, le hicieron olvidar que era dos de febrero. La primavera aquel año se retrasaría al menos dos veranos.

domingo, 23 de noviembre de 2008

UNA BICICLETA. Mercedes Zayas

Lo único que le importa es escuchar música en su coche cada día, siempre al atardecer, en el trayecto de vuelta a casa del trabajo . Durante unos minutos su pecho alberga alegría, ilusión y consuelo y las luces verdes de neón del corte inglés de su ciudad, vistas desde su coche y a lo lejos, le parecen cualquier cosa distinta siempre. Como así sucedió aquel trágico atardecer de septiembre del que vagamente recuerda una bicicleta verde o roja y la violencia con que salió del coche.
No ha tenido abogada y tampoco ha podido subirse a ningún estrado, mucho menos pagar una fianza pero cada día sueña desde el psiquiátrico con unos pezones duros y un poco de mermelada y como una marmota acumula reservas para el otoño.

EL VINO Y LOS CINCO SENTIDOS. Mercedes Zayas

A mí que soy una serpiente, un león, un toro e incluso un carnero, que me transformo en infinitas ocasiones o me disfrazo de niña en muchas otras, a mí que soy muerte y resurrección, que soy joven y añejo y lleno barcos con sonidos de flautas, a mí que tengo un templo, me llaman Dios e invito a las mujeres a participar en mis orgías o creo un culto, a mí que recorro todo el mundo, que soy alegría y tristeza, que formo parte de una mano creadora, que tengo hijos y derramo mi sangre, a mí que construyo puentes y vivo en mares y montañas, que me alimento con miel y estoy con ninfas y musas, a mí que educo en las artes, mato y doy vida, que soy locura y asciendo al cielo y desciendo al infierno o lucho contra Titanes, a mí no me nombres. Habla de ellos, de mí padre Zeus, de mi madre Sémele, de mi abuela Rea o de mi abuelo Cronos pero no de mí, a mí no me nombres , yo escapo de los cinco sentidos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Soneto de Teresa

Después de leer los sonetos de los compañeros, me da cierto pudor colgar el mío. No os costará mucho creer que es el primero que escribo en mi vida. Eso sí, me he divertido mucho cuadrando las métricas y las rimas. Ahí va eso, con perdón de las letras castellanas.


Soneto “De cómo la Navidad llega en Octubre”
Mª Teresa Sandoval Parrado

Otra vez se adelantaron las fechas
Como si la vida ya no fuera breve
Para quitarnos de un plumazo leve
Esos días de calma satisfecha.

Antes que lo sepamos llega derecha
La blanca Navidad, sin mucha nieve
Mientras en el supermercado llueven
Marquesas, turrones y demás cosechas.

¡Por Dios! ¡Qué velocidad y qué atropello!
Cuántos kilos de más en el coleto
¡Qué largo es un diciembre de tres meses!

La Viuda y doña Gimena gracias al plebeyo
Harán en otoño su agosto completo
Podrás comprobarlo en cuanto te peses.

Eloy Sánchez Rosillo en Albacete


Invitado por la Universidad de Castilla La Mancha en su ciclo "5 poetas en otoño" hemos tenido el privilegio de recibir al poeta murciano Eloy Sánchez Rosillo. El jueves estuvo dando una conferencia en la Facultad de Humanidades y el viernes dió una charla en el I.S.B. de Chinchilla "Cinxella" como clausura de unas jornadas poéticas que ha impartido nuestro amigo y poeta Frutos Soriano. A esta charla asistimos algunos miembros del club, entre ellos Teresa, como coordinadora del club de lectura "La colmena", que también fue invitado al acto, y yo.

Eloy leyó algunos poemas que resultan emblemáticos dentro de su obra como "La playa", "La luz no te recuerda" o "En mitad de la noche". También nos leyó sus nuevos poemas del libro recientemente publicado: "Oir la luz" de Nuevos Textos Sagrados de Tusquets, dirigida por el poeta, escritor y profesor Antoni Mari. Estos nuevos poemas abandonan el tono elegíaco que caracteriza su obra poética, tornándose hacia la celebración de la vida. Además, tuvimos la ocasión de escuchar poemas inéditos.

Al finalizar la charla, los chinchillanos nos invitaron a bizcochos y mistela y tuvimos la oportunidad de charlar de forma distendida con el autor, siempre tan cercano y tan amable.


Teresa, Eloy y yo

Copio aquí un poema de Eloy que nos entregaron en el evento y fue publicado en un tríptico especial para la ocasión:

EL VIAJE

Saber que estás ahí, mientras trabajo
en el cuarto de al lado, mientras busco
a solas el poema, me estimula,
me da ilusión y fuerza y esperanza.


Yo me voy a mis sueños y me adentro
por inciertas regiones en las que nunca estuve.
No admite compañía esta aventura:
es preciso estar solo para hallar lo que importa.

Me pierdo en ocasiones, pero a veces encuentro
extrañas maravillas que nadie ha visto antes.
Por favor, no te vayas y espera mi regreso;
tu serás cuando vuelva, la primera en mirarlas.


Autor: Eloy Sánchez Rosillo

Soneto A-Dios


Un soneto me manda hacer Alicia,
Yo que nunca he tejido un solo verso;
Ardua la tarea en que me hallo inmerso,
que me exige denuedo más pericia.

Ahí no se detiene su malicia:
pide citar al Dios del Universo.
El nombre me coloca del reverso,
me causa bilis, me sale ictericia.

A ese Dios injusto, cruel y arbitrario,
que glorifican en cada homilía,
no quiero yo verlo en el vecindario.

Si yo fuera Dios, sabéis lo que haría:
Liberar al mundo de su mal fario.
Sí, sin dudarlo, me suicidaría.






Miguel Angel









domingo, 9 de noviembre de 2008

Soneto

Sentí llegar tarde a la sesión de sonetos, pues es una forma poética que me gusta mucho. Por eso aprovecho para colgar el que escribí y que lo podáis leer:

Del barro, Dios, tu cuerpo ha modelado
consiguiendo una suave anatomía.
Yo exploro tu dulce geografía
al despertar, y estás siempre a mi lado.
El calor que tu carne me ha dejado,
cuando tu piel se funde con la mía,
me abrasa, pero al tiempo me confía
como fuego de amor enamorado.
Quedándome finalmente vencido,
al guión de tu ritmo me someto,
a tu exacta cintura me he ceñido.
Mi avaricia saturas por completo,
y en respuesta de un ser agradecido
te dedico este explícito soneto.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi soneto (Paula)

Hola a todos, por fin me estreno en el blog. Voy a colgaros el soneto que leí el otro día, y que como ya os dije lo escribí cuando estaba embarazada de mi hija Irene.

Si ya te amaba antes de que fueras,
y de que Dios soplase tu latido.
Si deseaba en mi vientre hacerme nido,
ver en mi piel tu piel y que crecieras.

Si ya te amaba así, desconocido,
ahora que tus huellas son certeras,
ahora que te siento ya de veras,
sangre con sangre, y de latir sentido,

ahora que en mis venas te enmarañas,
y eres tú justo aquí, dentro, conmigo,
haciéndome sentir cosas extrañas.

Ahora eres locura en el ombligo.
Eres polvo de sol en mis entrañas,
y en nombre del Amor, yo te bendigo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Soneto de Toñi

Mi profe pide escribir un soneto
Con la palabra “dios” como clave
Aunque prefiera escribirlo con “llave”
Para acabar bien el primer cuarteto.

Pero ha dicho “dios” y cómo meto
La palabra en medio de esta nave
Donde entre tantas aguas no cabe
Vocablo tan profundo y tan concreto.

Pues nada, con la tozudez de un mulo
Más esta pluma guiada por Apolo
El primer terceto ya me lo pulo.

Y ¡voilá! El fin llegó ¡Cómo molo!
Y aquí pongo el “a-dios” con disimulo
Y si no gusta, que le den … otro soneto.

Microrrelato leyenda urbana, por Toñi


En el lejano país del que vengo, existe la leyenda de que en cien años una muchacha del pueblo llano, que proceda de una familia normal sin tener por qué ser de noble linaje, que estudie su carrera y se case y más tarde se divorcie si así lo desea, algún día obtendrá el amor de un príncipe verdadero.


Para ello, no necesitará zapatillas de cristal, ni manzanas envenenadas, ni siquiera una trasnochada hada madrina. Sólo presentar el telediario en esa hora tonta en la que algún príncipe, aburrido y cansado de su solitaria vida, haga zapping desde el cómodo sillón de su fastuoso palacio

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La propuesta para la reunión del miércoles 19 de noviembre



Os propongo que escribais un microrrelato que se ajuste a lo que se pide en las bases del concurso que a continuación os copio, las cuales he encontrado en la página:

http://www.microrrelatosabogados.com/bases.htm

I CONCURSO DE MICRORRELATOS SOBRE ABOGADOS

Bases del Concurso

1. Cualquier ciudadano podrá presentar un relato breve, original e inédito, sobre abogados con una extensión máxima de 150 palabras.
2. El relato deberá contener obligatoriamente cinco palabras que el Comité de selección fijará mensualmente. Estas palabras pueden consultarse pinchando en este enlace, que será renovado todos los meses con las nuevas palabras de obligatoria inclusión.

EN NOVIEMBRE SON:
Abogada
Estrado
Fianza
Mermelada
Marmota

3. Los textos podrán ser enviados a través de dos vías: rellenando el formulario o por correo electrónico a microrrelatos@cgae.es, en un documento adjunto en formato Word. Sólo se admitirá un texto mensual por participante. Deberá incluir los datos completos del autor (nombre, apellidos, dirección, teléfono de contacto y e-mail).

4. Los relatos seleccionados se publicarán en las web http://www.abogados.es/ y en : http://www.mutualidadabogacia.com/, y mensualmente será premiado uno de los publicados. El premio mensual será de 500 euros. Los doce relatos premiados pasarán a la final en la que el ganador obtendrá un premio adicional de 3.000 euros. Los primeros relatos seleccionados se publicarán a partir del 10 de septiembre.
5. El Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad General de la Abogacía se reservan el derecho de publicación y edición de los microrrelatos, tanto en internet como en edición impresa.
6. Los nombres del ganador mensual y final se comunicarán a través de http://www.abogados.es/ y http://www.mutualidadabogacia.com/.
7. Un comité de selección, formado por abogados y periodistas, realizará la selección de los relatos premiados y de aquellos que, sin ser premiados, merezcan ser publicados en las webs. Un jurado, formado por escritores, periodistas y abogados, elegirá el ganador final.
8. La participación en el concurso supone la plena y total aceptación de las presentes bases.
9. Todos los datos personales incluidos en este concurso serán objeto de tratamiento automatizado en el FICHERO DISTINCIONES Y PREMIOS cuya finalidad es la gestión y control de las distinciones y premios concedidos por el CGAE, control de los galardonados y de los participantes, comunicación pública de los galardonados con las distinciones y premios. Sus datos personales no serán comunicados o cedidos a terceros. Los responsables del fichero son el CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA y la MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACÍA, con domicilios en el Paseo de Recoletos, 13, 28004 – Madrid y Serrano, 9, 28001 – Madrid, respectivamente.
10. El interesado podrá revocar su consentimiento así como ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición ante el citado responsable del fichero y en la dirección indicada.
Pues nada, a ver cómo os las ingeniais para mezclar la marmota con la mermelada, la fianza, la abogada y el estrado.

Y quien quiera, que lo envíe a la página.

Nos vemos el miércoles.


Toñi

viernes, 31 de octubre de 2008

Minicolección de Haikus por Enrique García.

Queridos compañeros de Club. A principios del mes de octubre estuve matriculado en un curso de Haikus que daba Vicente Haya, del que muchos habréis oído hablar. El caso es que yo, a pesar de ser ágrafo, me animé a escribir algún haiku, pues al ser tres versos de 5-7-5 sílabas parece que uno se anima más a expresarse en esa forma, aunque los que de vosotros sois un poco haijines sabéis que el haiku es toda una filosofía. Bueno, no me enrollo más, ahí tenéis mi pequeña minicolección de haikus. Espero que os gusten y que hagáis comentarios si lo creeis oportuno. Un Saludo.

El sol de otoño
reconforta mi cuerpo
entumecido.


Variante:

El sol de otoño
recalienta mis huesos
y yo me gozo.


Primeras uvas:
globos de color verde
en el mercado.


Llega septiembre.
La vendimia y la escuela
van de la mano.


Son las vestales,
del templo de la escuela,
las colegialas.


Corriendo pasa,
con su mochila al hombro,
la colegiala.

lunes, 27 de octubre de 2008

NOS UNIMOS A LA BLOGCAMPAÑA CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIL Nieves Jurado


Navegando por internet, he encontrado en el blog "La huella digital" el llamamiento a colaborar en la campaña de los bloggers contra la pornografía infantil. Me parece una muy buena iniciativa además de ser necesaria. Por supuesto, y me permito hablar en nombre de mis compañeros, nos unimos a ella, nos unimos a la defensa del niño y al ataque con todas nuestras armas, en este caso con la palabra, de los sucios y despreciables pederastas. Los niños tienen, por encima de todo, el derecho a serlo y nosotros el deber de protegerlos y de velar por su correcto desarrollo, bienestar y felicidad.

A continuación incluyo el post que hace referencia a dicha campaña:

La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macroredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio. El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre --Día Universal del Niño-- cientos de blogs escribamos un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como "angels", "lolitas" "boylover" o "preteens" para llegar adonde queremos llegar.

PÁSALO. TODOS CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIL.

sábado, 25 de octubre de 2008

"El premio" por Jose Arístides


Microrrelato para la propuesta de Teresa "El Rioja y los 5 sentidos" (máximo 150 palabras)

El premio
El hombre se derrumbó en la butaca y estiró las piernas sobre la mesa. Después de una dura jornada había llegado el momento. Acarició la botella, con la mirada fija en el vino. Era denso, casi opaco, de color cereza madura con ribete atejado. Al descorchar, un aroma a bayas y moras y una columna de humo ascendieron al techo. El hombre, atónito, vio como se materializaba una mujer desnuda ante sus ojos. Bellas curvas, pechos firmes, pelo rojo. “¡Enhorabuena!”, dijo. “Has abierto la botella un millón. Si resuelves el enigma, seré tuya. ¿Qué vino marida mejor con un chuletón de ternera: el Torre Muga 2004 o el Clos de papes 2002?” El hombre, ansioso por tener aquel cuerpo entre sus brazos, no meditó la respuesta: “El Clos”, dijo... Y ¡plof! Desaparecieron. La mujer y la botella. En su lugar, un sapo saltaba sobre un tetrabrik de Don Simón.

jueves, 16 de octubre de 2008

"El juego de Dios", último libro de Rosa Villada



Ayer se presentó a las 8 de la tarde en el Ateneo de Albacete la última novela de Rosa Villada: "El juego de Dios".

Del Club de Escritura estuvimos las miembras: Nieves, Teresa y yo (Toñi). La sala estaba llena de amigos y Rosa contó con la compañia de su hijo Sergio Bleda, ilustrador de la atractiva portada del libro y Juan Tomás. La exposición de Sergio, sobre aspectos personales de su madre, nos arrancó a todos la sonrisa (y la risa) pero sobre todo demostró, con pequeños ejemplos, algo que todos conocemos y disfrutamos: el buen carácter y la maravillosa forma de ser de Rosa.

A quien le deseamos mucho éxito en esta nueva aventura.

Quien quiera tener más información sobre Rosa Villada puede ir a su página web:

http://webs.ono.com/rosavillada/

Y la de Sergio Bleda, ilustrador, de la que he "cogido prestada" la imagen:

http://trazolineamancha.blogspot.com/

lunes, 13 de octubre de 2008

LISTA PARA LA VOZ

Como ha habido cambios en los meses y nuevas incorporaciones, aquí está la lista actualizada.
La FECHA DE ENVÍO, es antes del 15 del mes que se indica y si es en la primera semana del mes, mejor. Hay que mandar foto.
Octubre: Jose Arístides (saldrá publicado en Noviembre)
Noviembre: Nieves (saldrá publicado en Diciembre)
Diciembre: Teresa (saldrá publicado en Enero 2009)
Enero 2009: Miguel Ángel (saldrá publicado en Febrero)
Febrero: Julio (saldrá publicado en Marzo)
Marzo: Mercedes (saldrá publicado en Abril)
Abril: Alicia (saldrá publicado en Mayo)
Mayo: Jose María (saldrá pubicado en Junio)
Junio: Gracia (saldrá publicado en Julio)
Julio: Paula (saldrá publicado ... supongo que en Octubre)
Por favor, quien no pueda o no quiera enviar nada, que lo diga con tiempo, para que no fallemos a La Voz de Albacete. No es obligatorio publicar.

sábado, 11 de octubre de 2008

EJERCICIOS PARA LA REUNIÓN DEL 22 DE OCTUBRE

¡Hola amigos!


Yo, Teresa, seré la coordinadora de la próxima reunión (día 22). Os hago dos propuestas, a elegir, aunque los más trabajadores pueden hacer las dos:

1. Escribir un monólogo de tema libre pero en clave de humor.
La exténsión no debe superar una página (a interlineado 1'50, unas 30 líneas).


2. Escribir un cuento ateniéndose a las siguientes bases del concurso:

BASES DE PARTICIPACIÓN DEL I CERTAMEN INTERNACIONAL DE LITERATURA HIPERBREVE “EL RIOJA Y LOS 5 SENTIDOS

El programa divulgativo de la cultura del vino “El Rioja y los 5 Sentidos”, junto a la empresa Pompas de Papel, organizan el primer certamen internacional de literatura hiperbreve “El Rioja y los 5 Sentidos”, cuyo fin es favorecer la creatividad literaria en relación con el mundo del vino de Rioja, así como su divulgación.
La presentación de las obras a este concurso implica la total aceptación de las siguientes bases:


PARTICIPANTES
Podrán participar todas aquellas personas que lo deseen, aficionados y profesionales de la escritura, sin límite de edad.
TEMA
El tema será el vino en cualquiera de sus aspectos: vendimia, elaboración, bodegas, personajes, consumo, historia...
CARACTERÍSTICAS DE LAS OBRAS
Las obras estarán escritas en castellano
Los textos no deben exceder de 10 líneas (cuerpo 12, en dina4, entre 130 y 150 palabras)
Las obras deberán ser originales, no publicadas anteriormente en ningún medio, ni haber sido premiadas en ningún concurso.
PRESENTACIÓN DE LAS OBRAS
Los participantes deberán rellenar el formulario exclusivo del concurso en la web www.elriojaylos5sentidos.com, donde incluirán sus datos personales y un máximo de cinco textos. También pueden enviarse a través de www.pompasdepapel.com
Las obras irán acompañadas por el nombre, dos apellidos, DNI, dirección postal, dirección electrónica y teléfono de contacto.
Cada autor podrá presentar un máximo de 5 textos
Plazos de presentación: Entrarán en concurso las obras presentadas desde el 10 de septiembre hasta el 10 de noviembre del 2008, en que finaliza el plazo de entrega.
PREMIOS
El concurso está dotado con los siguientes premios:
Primer premio: 700 euros
Segundo premio: 300 euros
Merchandising: Las citas premiadas se utilizarán en el merchandising de futuras ediciones de El Rioja y los 5 Sentidos, siempre utilizando el nombre o seudónimo del autor.
Publicación: Entre todas las obras presentadas se realizará una selección y se editará una publicación con todas ellas.



Pues nada... ¡a escribir!

viernes, 10 de octubre de 2008

Desencuentro. Cristina Prieto

Hola a todos, cuelgo mi "relato" de la voz que ha salido en el mes de Octubre por si alguno no puede hacerse con la revista.


DESENCUENTRO


Tu minuto nunca será mi minuto….
El tuyo fluye como si un huracán te empujara con fuerza. Pasa así, en un chasquido de dedos, en lo que se tarda en exhalar un suspiro, porque tú eres impaciente y jamás te detienes. La inercia te guía, y sientes que no tienes tiempo que perder; ni siquiera ese preciso minuto en el que yo, sentada en el metro, te busco con los ojos cuando subes en Argüelles, de regreso al final de la jornada, ya tarde, cuando los sonidos de la ciudad languidecen, y la gente desaparece tras las ventanas de sus casas. El tren avanza veloz hacia su destino circular, como tú, que poco después sales corriendo del vagón, a cuestas con tu maletín, y consultando continuamente la hora.
Te miro en ese inefable momento cotidiano, y observo tu gesto crispado, tus grandes zancadas avanzando inexorables hacía la salida de la estación, ansioso por cruzar la calle y regresar a tu batalla particular. Héroe titánico que sujeta sobre sus espaldas, todo el peso del mundo.
Así transcurre este minuto fugaz y repetitivo para ti, que sin embargo es nuevo y eterno a mis ojos. En estos sesenta segundos contados, que caen a golpes lentos del reloj, cada noche me despiertas el deseo, la sonrisa, la lucidez de un instante que aunque real, es casi un sueño. Aguardo expectante ese lapso irrefutable, que va ganando terreno en la esfera de mi muñeca. Las manecillas giran incansables, las estaciones se suceden, la muchedumbre entra y sale del vagón, empuja, avanza, se estira buscando algo a lo que asirse. Y entonces el pulso de la urbe se interrumpe dentro de este habitáculo sobrecargado, dónde los moradores efímeros, se creen a salvo del frenético carrusel de sus vidas. Apretados unos contra otros, usurpan unos instantes a su desquiciado futuro, aminorando la marcha del pensamiento, que amenaza con apresarles en un laberinto de autómatas urbanos perdidos en el caos.
Dos ausencias más, dos, equidistantes, precisas, para descubrirte atravesando las puertas, mientras los demás se lanzan de nuevo al ritmo desenfrenado de la ciudad… y ahí estás, adentrándote en mi universo de emociones contenidas, con tus inconfundibles ojos distraídos, esa tibieza que acaricia con manos invisibles, y tu boca de besos imaginados. Abriéndote paso entre los pies y las maletas de los viajeros, como cada noche, en un recorrido infinito que dispara el cronómetro de mis sensaciones. El alma entonces, tira de mí hacía tu lado, para rozar con disimulo tu cuerpo tentador, para perderme en tus gestos, y respirar el mismo aire. El momento nos atrapa y no acerca, nos hace prisioneros en este breve viaje nocturno, que va a morir una vez más bordeando el filo de la madrugada. Solos, sin apenas testigos que delaten la inquietud, y la excitación, me abandono en ese instante tan esperado, que me conduce a un lugar carente de coordenadas temporales, para vislumbrar mi anhelo de estar aquí, sintiendo tu proximidad, tan etérea como real, explorando la distancia entre los deseos y tu presencia, calculando las dimensiones de nuestro pequeño mundo, cerrado y reducido. El único lugar en el que ambos, somos nosotros, o tal vez podríamos serlo. Y dibujas mi sonrisa otra vez, sorprendiéndome con algo nuevo. Hoy he apreciado que te gustan los sombreros en día de lluvia, y que pese a la urgencia cotidiana, jamás olvidas tu colonia, que viertes sobre mí cuando pasas dejando tu estela inequívoca.
Desapareces tras los cristales, justo una parada antes que la mía. Y otra vez me quedo sola, pensando en mañana, contemplando el hueco de mis brazos vacíos, como ahora…
Pero tu tiempo no es el mío, porque tras haber transcurrido el invierno, y ya bien entrada la primavera, tus ojos no se detuvieron en mí; sigo siendo una desconocida en cuyo rostro jamás te has fijado; una anónima cualquiera que viaja sentada frente a ti, formando parte de esa ingente masa atormentada por la prisa.
Somos soledades que se sienten acompañadas, por las soledades que se derraman en el vagón. Y sin embargo nunca me has visto en realidad, ni has sentido mi presencia, a pesar de que nuestros relojes se detengan cada día, a esa misma hora del desencuentro….





Cristina Prieto (Miembro Club de Escritura La Biblioteca)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Textos para nuestro próximo libro

Ya sabéis que espero vuestros textos para ir preparando el libro.
En la última reunión acordamos un modelo de página de 22x15 cms. (aproximadamente). Con 33 líneas por página y 54 caracteres por línea (y sangría de primera línea a 1,25 cms.). Pues bién, he ajustado a esas dimensiones un texto mío antiguo (titulado la sombra de la felicidad), con letra Palatino Linotype 12, para que veáis como queda y para que podaís utilizarlo como plantilla y poder movernos alrededor de las 10 páginas por autor/a.
Se puede descargar pinchando aquí.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ejercicio reunión 08/10/2008

Preparados. Listos. ¡Ya!

Damos comienzo a la nueva temporada del club de escritura con unos ejercicios que espero sean del agrado de todos. Sólo os voy a encargar un pequeño trabajo para la reunión, es el siguiente:

Escribir un microrrelato (máx. 25 palabras) sobre lo que os de la gana, aunque obligatoriamente deberá contener en el texto el título de una canción (la que sea). Este ejercicio no me lo he inventado yo, sino que es el que se propone en el programa literario de la 2 "Página2". El que quiera luego enviarlo al concurso que convoca este programa (premio: lote de libros) puede hacerlo en esta dirección http://pagina2.rtve.es/microrrelatos.php Sólo os teneis que dar de alta como usuarios y participar. Cabe la posibilidad que les guste vuestro microrrelato y lo emitan en el programa.
Pensareis que es una tarea fácil y que acabaremos enseguida. Sí, quizás lo sea, pero la reunión no va a quedar liquidada tan pronto. Voy a hacer la clase más interactiva (haremos algunos ejercicios en el momento) y además -introduciendo una novedad- os voy a dar otro trabajo a realizar con plazo de un año (hasta final de esta temporada. Sólo puedo adelantaros que se trata de un relato de extensión normal, que todos estarán relacionados con el mismo tema, aunque cada uno deberá ubicarlo y desarrollar la acción principalmente en el espacio concreto que yo mismo indicaré para cada uno.
Pues nada, manos a la obra.
Miguel Angel

BUSCANDO UN TÍTULO PARA NUESTRO LIBRO



¡Hola amigos! Después del paréntesis del verano ayer retomamos las reuniones, y como tema principal hablamos de nuestro futuro libro. Estuvimos todos de acuerdo en perfilar los detalles; lo que más dificultades nos dio fue encontrar un título digno de todo lo que tenemos que ofrecer. Por eso, durante esta semana, iremos dejando en este apartado las ideas que se nos vayan ocurriendo (no os cortéis) y entre ellas, y por unanimidad, como siempre, elegiremos la que nos parezca más adecuada.

Pues nada chicos, a estrujarse las neuronas, eso sí, os ruego que no demoréis ya que es un tema que urge (hasta que no esté decidido no se puede iniciar el diseño de la portada).

Os recuerdo que los textos hay que enviárselos a Jose María, que será quien se encargue de unificarlos.


martes, 23 de septiembre de 2008

Inicio de la 2ª temporada del Club de Escritura



Este jueves 25 de septiembre tenemos nuestra primera cita en la Biblioteca para inaugurar la 2ª temporada del club.

Será a las 7 de la tarde en el lugar de siempre, es decir, la 5ª planta de la biblioteca pública.

En esta primera reunión decidiremos, entre otras cosas, quién se encarga de pedir presupuestos para nuestro primer libro de relatos y quienes serán los próximos dos coordinadores del club.

Nos vemos. Sed puntuales.

domingo, 17 de agosto de 2008

PIEL FRIA de Nieves Jurado


Te invento cada noche
porque sé
que no existes.
No puede existir
un ser tan liviano.
Estás lejos,
en otro anochecer,
en otra realidad
donde las sombras
paren cada día
desilusiones.
Ya no creo en tu piel.
Está fría.

jueves, 14 de agosto de 2008

"CORAZONES EN EQUILIBRIO"

¡Hola a todos! Este cuento lo escribí para Toñi, como regalo de cumpleaños. Ella me dio el tema sobre el cual escribir, y se me ocurrió lo siguiente. Es un cuento ligero, de verano, y he querido compartirlo con vosotros (por supuesto con el permiso de su "dueña") y de paso animar un poquito el blog que casi casi está cerrado por vacaciones,

Besos.

Teresa



"Corazones en equilibrio"

Mª Teresa Sandoval



Encontró el papel prendido en el limpiaparabrisas del coche, uno de esos panfletos publicitarios que se suele arrugar y tirar sin mirarlo siquiera; pero hubo algo en él, unas palabras entrevistas al vuelo, el rumor de una promesa peregrina, que le incitaron a leerlo. La cuartilla era el anuncio de los servicios de una hechicera. Las prestaciones: limpiezas energéticas, quiromancia, numerología, males de ojo… hasta ahí todo lo habitual. Fue el ultimo servicio: “Se equilibran corazones” lo que llamó poderosamente la atención de Cándido.


Aunque no atinaba a imaginar a qué se referiría aquello con exactitud, intuyó que de alguna forma tenía que estar relacionado con la zozobra que él mismo llevaba experimentando desde hacía meses. Con una extraña lucidez Cándido presintió que allí se le ofrecía el remedio para solucionar el grave problema que le aquejaba, aquella descompensación brutal entre lo que pensaba y lo que sentía, el desequilibrio que le causaba el hecho de que su corazón pesase mil veces más que su cerebro.


Eso fue lo que le impulsó hasta aquella consulta de la calle Princesa. La mujer que lo atendió más que una pitonisa parecía una entrañable ama de casa. Le sirvió café con pastas en la mesa camilla de la trastienda. Después leyó sus manos, y siguió leyendo su rostro, hasta que en el fondo de los ojos de Cándido encontró lo que buscaba, y fue capaz de valorar el desequilibrio que tiraba de él hacia el abismo. Descubrió que existía ella, o mejor dicho, que existía pero lejos, que desde que se fue él caminaba al filo de una cuerda que separaba peligrosamente el placer de mirar el pasado desde las alturas y el peligro de caerse y hacerse añicos. Consideró que el mundo se le torcía a Cándido muchos días porque el órgano rojo que llevaba en el pecho estaba notoriamente descompensado por el peso de la amargura. La hechicera le dijo que si bien no se equivocaba lo suyo tenía remedio. Le prescribió una receta y le entregó un kit completo para equilibrar su corazón de una vez por todas. Así Cándido ataviado con su nueva camiseta donde se leían con letras orondas “Nadie se muere de amor” y un péndulo en el bolsillo derecho, salió a la calle, y caminó por Madrid con cuidado de seguir la línea recta que trazaban las losetas de la acera (era fundamental los primeros días). Mentalmente iba repitiendo como una retahíla las sencillas recomendaciones extendidas en la receta: nada de alcohol ni drogas; la autoestima bien alta; prohibido mirarse el ombligo; usar menos el coche y caminar más; bostezar 33 veces al día; observar a la gente con la que te cruzas e imaginar sus cuerdas flojas…


Cuando llegó a casa se dio cuenta de que llevaba horas sin pensar en Lucía. Para celebrarlo aquella noche cenó un par de huevos fritos con patatas y chorizos. De la hipertensión nadie le había dicho nada.



* FIN *

domingo, 3 de agosto de 2008

INSOMNIOS de Trinidad Alicia García Valero

INSOMNIOS

Cuando en la cama
Cansada, entre las sábanas frías,
el insomnio me puede,
oigo el ruido
incierto y tenso
en mi cabeza.
Ardiente de tanto velar.

Cierro los ojos y
una luz quieta, la punta
del miedo. Cuando
la pena intenta dominar
el vacío, la noche
se agranda y,
son rojas las nostalgias que
sangran sin un ¡ay! son
luces apagadas en el silencio
y un desespero quieto
amansa, quema.

Alargada mi sombra,
inquieta, escurridiza,
abandona la cama.
Asalta el botiquín.
Y siento la esperanza vaga
del sueño tranquilo.
Y me siento feliz, olvidada.

El brebaje traidor
calma, ayuda, adormece.
El vacío se duerme y,
un Morfeo ambulante y falso,
te enreda entre mantas revueltas
y, no viene el olvido...

jueves, 31 de julio de 2008

Las chanclas de Teresa - Escrito por Toñi


Éste es el relato que me han publicado en La Voz del mes de Julio. Espero que os guste.
Un beso. Toñi


Las chanclas de Teresa

Las compró en una tienda de baratijas que había enfrente de la playa. Unas chanclas del número 41 para una chica de 17 años. No era su costumbre ir sola a la playa, pero esa mañana de julio decidió que era una lástima pasarse todo el día estudiando en la biblioteca. Y sin decirle nada a nadie, cambió los libros y cuadernos por la toalla y el bronceador.


Pero olvidó las playeras, por eso compró aquellas, a rayas azul marino y blancas, que no le gustaban demasiado. El bikini, blanco con lunares rojos, lo llevaba debajo de la ropa. Se sentía contenta y audaz mientras esperaba el autobús y pensaba que era una suerte vivir en una ciudad con mar, aunque aquel verano había suspendido tres asignaturas y tenía que preparar sus exámenes.


Llegó a la playa y extendió su toalla en una parte alejada y tranquila, protegida del bullicio por unas rocas. Se quitó el sujetador y se echó crema. Después se puso los cascos de su mp4 y se tumbó a tomar el sol. Se quedó dormida y soñó que era una sirena y en sus cabellos se enredaban las estrellas de mar. Una de ellas no quería desprenderse de sus dedos, haciéndole cosquillas. Se despertó sobresaltada y decidió ir a nadar, así que caminó descalza hasta el agua, pero a medio camino tuvo que regresar para ponerse sus chanclas: la arena le quemaba demasiado la planta de los pies.

Se descalzó en la orilla, justo en ese punto en el que la arena está húmeda pero no mojada. Dejó allí las chanclas y entró en el mar. El agua estaba fresca, tan clara y transparente que podía ver en el fondo bancos de peces casi invisibles y viscosas algas que evitaba pisar.
Pasó una hora. El viento, como un gato travieso, empezó a dar zarpazos de arena a las chanclas, que permanecían fieles esperando a su dueña. Pasaron más horas y el horizonte se volvió malva y el azul del mar se oscureció como un enorme párpado en el rostro de la noche. Después subió la marea y las olas empezaron a exigir tesoros a la tierra. Así, las chanclas fueron atraídas por las olas. Primero se quedaron flotando en la orilla. Después desaparecieron.

Se decía que aquella playa era peligrosa. Que tenía fuertes corrientes, como ríos que siguieran cauces misteriosos dentro del mar. Era necesario bañarse con precaución. Decían ..., no, prefiero no contar nada más, porque a veces la gente dice muchas cosas, quizás sin mala intención. Además, una chica joven y buena nadadora no tenía por qué tenerle miedo al mar.
Aquel día ella había cumplido su sueño: era una sirena y en sus cabellos se enredaban las estrellas y las algas.

Mi sobrina Teresa (ocho años, ojos de color caramelo y una insana pasión por escuchar historias) me mira con tristeza.
—¿Qué pasó con las chanclas?
—Después de viajar de aquí para allá por la superficie del agua, el mar las rechazó. Se obstinaban en permanecer juntas, esperando a su recién estrenada propietaria. Aunque las sirenas no necesitan calzado. Y a ella no le gustaban especialmente. Sólo las había comprado para salir del paso en una pequeña tienda enfrente de la playa.
—¿Y la chica? —Teresa está a punto de llorar, pero, antes de que pueda responderle, la vemos salir del agua. Largas piernas, pies grandes, bikini blanco con topos rojos y una estrella de mar brillante enredada en su cabello. Se pone las chanclas haciendo un guiño a mi sobrina y, caminando despacio, se pierde entre las rocas.
—¿Quieres un helado de fresa? —le pregunto, pero ya sé que me va a decir que sí.

FIN
Toñi Sánchez Verdejo
Albacete, 10 de junio de 2008

miércoles, 23 de julio de 2008

SOMOS de Nieves Jurado


Somos un instante en el tiempo.
Tú,
yo
y ese maldito espacio
que siempre nos separa.
Mis labios
rozan las palabras
y silencian
los besos.
Te invito a permanecer
con los ojos cerrados.
Siénteme.

martes, 8 de julio de 2008

Hola a todas/os. Sólo quería desearos un buen verano, que disfrutéis del sol, la playa, los cuerpos dorados y ligeritos de ropa, los helados, un viajecito al otro lado del mundo, y el descanso, que invita a leer un buen libro, y a compartir después esa historia con alguien, a ser posible, muy, muy especial... Ummm!
Y otra cosa, comunicaros que envié a "La voz" mi texto, en teoría para el nº de Agosto, pero recibí respuesta indicándome que en Agosto, no hay revista, están de vacaciones como es natural, y por tanto el relato será publicado en Septiembre. Os lo comunico por que la lista corre un puesto para todos, tenedlo en cuenta.
A disfrutar, y si se tercia a escribir, que el veranito puede ser una buena fuente de inspiración, aunque yo prefiero vivirlo que imaginarlo jajaja...
Besos
Cristina

martes, 24 de junio de 2008

DEBERES PARA EL VERANO



¡No os asustéis! Ya sé que estamos todos aprobados y con buena nota, pero se me ha ocurrido una idea que pienso que luego nos puede dar mucho juego.

Como ahora llegan las vacaciones y con ellas los viajes a la playa, montaña, ciudades extranjeras o simplemnte desconocidas, o al bar de abajo, sin ir más lejos, propongo que no bajemos la guardia, y que esa mente de escritor que se supone tenemos todos, trabaje un poquito y si puede ser detrás de un objetivo. Mi propuesta es hallar entre los días de verano una imagen literaria y sacarle una foto. Nada más y nada menos que eso. Buscar una foto donde se esconda un buena historia. Después en septiembre podremos trabajar con ellas, escribiendo cada uno la historia de su foto, o intercambiándolas o haciendo cuentos colectivos... qué se yo (eso ya lo pensaremos a la vuelta; los esfuerzos de uno en uno). ¿Qué os parece? ¿Os apuntáis?
Teresa

lunes, 23 de junio de 2008

SIN TÍTULO de Nieves Jurado ( Poema publicado en la Antología Poética II del taller de posía)


Un día más te espero sentada
en la línea del horizonte,
mirando hacia ese fuego inquieto
en el que mi cuerpo desea transformarse.
No es más que un instante,
¿dolor?
No, mejor no hablemos de mí.

QUIERO MARCARTE CON ALGO MÁS QUE POESÍA por Nieves Jurado (poema publicado en Antología Poética II del taller de poesía)



Quiero marcarte con algo más que poesía
Y entrelazar mis sueños
con tu vacío despertar.
Quiero deslizarme por tu mirada,
y cerrar mis ojos.
Es la palabra la que inunda mi boca
y desciende despacio, muy despacio
hacia mi sexo,
sacudiendo con fuerza
mi embravecida sangre.
Quiero marcarte con algo más que poesía
Y perderme en las noches
recordando tu olor.

Las notas

Para Ares
Las notas van cayendo como gotas de un torrente de sonidos y silencios. Podrían parecer, en un principio, una cadencia desordenada y caótica que, como en un alumbramiento, va reordenándose de cierta manera, aparentemente azarosa, y hace que cobren su significado preciso unas junto a las otras.
A veces se precipitan como una cascada furiosa, amontonándose entre ellas, como una carrera de aguas que pugnan por adelantarse, por cubrirse y que, más allá de su valor singular, logran un conjunto armónico, un juego vibratorio sobre el que cabalga el cuerpo, acumulando una sensación vertiginosa que escapa a la razón, que pertenece a ese otro mundo misterioso y oculto de lo invisible.
A veces parece que corran solitarias, una tras otra, como pidiéndose permiso para no taparse, y que el sonido tenue permita la calma y el sosiego. Entonces cierro los ojos y las notas obran de forma milagrosa. No hay paisaje, ni de flores, ni de rios, ni de nubes de formas caprichosas. Lo que hay es un retorno en el tiempo, una vuelta a los ancestros más primitivos, al calor del primer fuego, al olor de la tierra mojada de las tormentas pasajeras, a la humedad misma del útero materno, que transita ahora por los ojos entreabiertos. Y oigo las notas antes de que las cuerdas vibren, antes incluso de que los mazos las golpeen, y y también antes de que los dedos bailen sobre las teclas, como jugando con el aire. Intentando que la música que habita en lo más hondo de su alma soñadora pueda viajar con el viento, como una manada de alas locas que susurran las palabras más simples, las más bellas, y acarician mi piel con un plumón tejido de sueños infantiles, que son los que transmiten el aire a los pulmones y aceleran la sangre hasta quemarme.
¿Cómo hacer que el tiempo detenido recobre el pulso sin matarme?
A veces, lo más pesado se alza sobre la tierra árida y polvorienta, sobre matorrales y espinos quebrados por el sol y la sed de siglos secos. Y pende de un fino hilo trenzado de abrazos y de risas, y de dolor y tristezas que alimentan y crecen como espigas.
Al final el silencio y la sonrisa, y una certeza infinita que anida en las vísceras más hondas, como esponjas empapadas en sangre caliente que, poco a poco, se derrama en una sensación de sueño. La vida se escapa y ahora sé que puedo morir tranquilo.

jueves, 19 de junio de 2008

O Paraíso (Por Toñi)

Escucho tu voz de azúcar
Desde el otro lado del mundo.

Debe hacer frío allá afuera.

Yo me columpio en tu voz
Y sonrío,
Sabiendo que sufres.

Te acuerdas de mí y tu única
Ambición es el regreso.

Pero yo he cerrado la puerta
Con llave,
Una llave que
No es posible
Encontrar.

Está en el glacial de mis ojos,
Donde nunca hubo lágrimas.

Ven a buscarla, si te atreves.

Desliza tus dedos sobre mi boca
Y te los arrancaré de un mordisco.
Acaricia mi cuerdo desnudo.
Mi piel está envenenada para ti.

En otro tiempo fuiste
La reina de las estrellas
Y yo comía en tu mano.
Amaba tu sonrisa con sabor
A manzana,
Tus ojos únicos,
Tu belleza absoluta.

Sigues cantando porque sabes
Que lo único que me llega es tu voz.
Tu voz. ¡Ah, tu voz!

Si pudiera llegarte a la garganta
Me enroscaría alrededor de ella
Como un collar
Hasta que tu voz se extinguiera
Lenta, lentamente
Igual que la llama de una vela en el fin de la noche.

Quedaría flotando sobre todas las cosas
Y ellas recuperarían su luz, la que tenían
Porque tú estabas aquí.

Sabes que te amaba.
Por eso te propuse el desafío
Pero tú elegiste a Adán
Y ahora él ¿dónde está?

Estás sola.
Sola allá fuera, donde tanto frío hace.

Quieres volver y no sabes cómo.
Llegar al Paraíso.
Pero esto ya no es el Paraíso.
Dios se ha marchado y todos los demás se han muerto.

Sólo quedo yo.

Y un árbol lleno de manzanas.
Donde arrancaste tú la primera.

Mordisqueada y sucia, la guardé
Junto a la llave.

Me enrosco sobre las dos, llave y manzana,
Cierro los ojos,
Mis ojos que nunca han llorado.
Pienso en ti.

Pienso en tus manos.
Tus manos, que acariciaban mi piel.
Para olvidarte, me desprendo de mi piel.

No quiero nada tuyo, ya.

Nunca volverás al Paraíso.
Ni yo tampoco.

lunes, 16 de junio de 2008

Poetas en la Popular


El jueves 12 de junio se presentó en la librería Popular de Albacete un cuadernillo con poemas escritos por los que hemos participado en el curso de poesía de la UP con Arturo Tendero. En el acto de presentación estuvo la concejala de cultura Rosario Gualda. Cada poeta leyó sus trabajos y al final lo celebramos tomando una cerveza en el bar Fiesta y Paz.
En la foto aparecemos Enrique, Nieves, Alicia y yo además de nuestros amigos Arturo, Frutos, Rubén y muchos más.
Un abrazo para todos y enhorabuena.
Toñi

jueves, 12 de junio de 2008

Sobre el diseño del blog. Por uno de los presuntos perros del hortelano.

Como quiera que un humilde servidor cree que cualquiera de nosotros (no sólo el autor original) puede hacer juicios de valor sobre el diseño, atentamente expone:

1. No me parece que expresar una opinión sea ser como el perro del hortelano.

2. Todos agradecemos los desvelos de los de siempre (que sería de nosotros sin ellos), pero si los de siempre nos recuerdan siempre lo mucho que hacen unos pocos y lo poco que hacen unos muchos, acabaremos por no valorar, como Dios manda, dichos desvelos, que reitero, agradecemos en el alma.
3. No hay nada personal en todo esto, al menos por mi parte, así que hágase la paz y sigamos con lo nuestro...

Y emprendamos el vuelo hacia objetivos más altos.

Jose Arístides

miércoles, 11 de junio de 2008

SOBRE EL DISEÑO DEL BLOG. Por el autor original

Parece ser que el nuevo diseño del Blog, del que se ha encargado Toñi, ha desencadenado la polémica. Puesto que fui yo quien se encargó de darle vida a este chisme, así como de diseñarlo en origen, creo que soy el más indicado para hacer juicios de valor.
1º El nuevo blog me parece más accesible a la vista y de mejor lectura que el anterior. Tiene más aspecto de página en blanco, que es lo que, en definitiva, más se parece a un libro.
2º Para volver al diseño original habría que elegir la plantilla y las características que se pusieron entonces. Yo ya no me acuerdo. Además, estoy en mi derecho de no querer hacerlo.
3º Todos tienen las claves para acceder al blog. Así que si alguno quiere otra cosa no tiene más que modificarlo él mismo y dejarse de ser como el perro del hortelano. Podríamos proponer un diseñador semanal o, tal vez mejor, diario. Cada vez que nos metamos en el blog nos encontraríamos una sorpresa nueva. Sobre todo yo, que comprobaría que, además de los de siempre, hay alguien más con iniciativa y ganas de trabajar que ya no se conforma con verlas venir.
4º He dicho.

Miguel Angel

martes, 10 de junio de 2008

Nuevo diseño del blog


No os asusteis. Esto no se ha roto. Sólo he cambiado la plantilla.


Pido disculpas a Miguel Ángel, que es el artífice de este blog, pero he encontrado una plantilla mejor para visualizar y escribir nuestros textos. Las fotos y los enlaces a otros blogs, además del archivo, no han desaparecido, sino que están al final de éste. He dejado arriba los enlaces más interesantes, para acceder rápidamente a ellos. Siempre dejaremos en ese lugar los que sean necesarios y los que estén vigentes, en este caso, el "vota tu relato de amor favorito", ya que estamos colgando los relatos de amor y el que permanecerá durante casi un año (espero), la lista para publicar en La Voz.


El funcionamiento es el mismo que el del anterior, pero al publicar, ya veis, se queda todo más claro. También se pueden poner fotos y vídeos.


Pues nada. Usarlo, que es de todos y para todos, compararlo y si encontrais algo mejor, cambiarlo.


Toñi

lunes, 9 de junio de 2008

"MORRIÑA", Mª Teresa Sandoval Parrado

Ahí va mi fantasía galleguiña:


Morriña es una palabra que sólo puede entenderse si va unida a paisajes verdes y azules, a acantilados donde comienza o se acaba el mundo. Morriña es el maullido de un gato triste que le canta penas de amor a la luna; una palabra densa y dulce como una cucharada de miel entre los labios. Morriña, mirando la lluvia desde la ventana del piso de Madrid. Cierro los ojos y dejo que una ráfaga de gotas furiosas moje mi cara y mi pelo. Auténtica morriña en una noche de invierno que oprime el corazón con dedos blandos. Es imposible confundir el olor de la ciudad con el olor de la costa, pero la lluvia sirve de placebo, y por un instante pienso que estoy allí, y no aquí, que la ciudad que intenta borrar la tormenta es tan irreal como la playa, que ahora, en el nimbo de los recuerdos, es posible cualquier cosa.

Ya conocía aquel lugar mucho antes de ir allí por primera vez. Era el sitio con el que soñaba despierta cuando necesitaba huir de la realidad. Un balcón de piedra solitario frente a un océano infinito salpicado de pequeñas islas, y todo azul, tan azul que anulaba el resto de los colores. El rumor de las olas, el viento y los gritos de las gaviotas que bajaban hasta el mar acababan por silenciar al resto de mundo.

El curso que me había llevado hasta Galicia daba a su fin, y yo había ido allí cada tarde de aquel mes de septiembre, a ocupar el mismo sitio, siempre llevando encima una libreta que apenas había usado porque era una lástima apartar la vista del paisaje siquiera para describirlo en papel; aún así lo había intentado. Él apareció en el paisaje en esas últimas tardes en las que yo intentaba con todas mis fuerzas grabar una imagen en mi memoria que durara para siempre. Cuando yo llegaba él ya estaba allí, instalado sobre alguna de las rocas de la playa de abajo, mirando el océano, y casi siempre seguía allí cuando me marchaba. Desde donde yo me encontraba no podía distinguirle la cara, pero era un hombre joven, alto, de espaldas anchas y cuerpo flexible; me llamaba la atención su pelo, del color dulce de los castaños, y aunque me moría de ganas de verle de cerca nunca me atreví a bajar hasta la playa.

Una noche, cuando ya finalizaba el curso, nos reunimos unos cuantos compañeros del mismo y salimos a cenar y a degustar el vino de la tierra. Cenamos en una elegante marisquería junto al mar. El segundo local que visitamos fue una tasca de sabor añejo en el casco antiguo donde servían el ribeiro en pequeños tazones de loza blanca. Creo que iba por la segunda o tercera “cuncas”, que así se llamaban, cuando tuve el presentimiento de otros ojos sobre mí. Giré y entonces le vi y le reconocí inmediatamente, a pesar de que nunca antes había visto su cara. Nos miramos durante unos instantes con una intensidad propia de los sueños, hasta que sonrió y yo acabé devolviéndole la sonrisa. Ambos deshicimos a la vez la distancia que nos separaba con pasos cortos. Cuando nos detuvimos uno al lado del otro seguíamos observándonos con detenimiento, como se observa la fotografía de un paisaje. Era más alto que yo, más fuerte de lo que me había parecido en la distancia. Tenía los ojos azules, casi grises, del color del mar en invierno, y el flequillo castaño, suave, le caía sobre la cara. Me gustó mucho, muchísimo, desde antes incluso de que abriera los labios y dejara escapar la primera frase, tan ingenua y tan experta a la vez. “Tú eres la escritora de la playa…Anoche soñé contigo”. No le dije que era un fraude, que no había escrito nada, que mis esfuerzos por escribir habían sido tan inútiles como inútil era intentar decir algo inteligente en esos momentos en los que el corazón había comenzado a latir de forma alborotada. Pero ni siquiera eso fue necesario. Tuve la impresión de que ya nos habíamos conocido antes, igual que aquel lugar de la playa donde me sentaba cada tarde. Por eso no me extrañó en absoluto que me propusiese salir de allí y que yo aceptara, sin haberme parado a imaginar lo que pensaría el grupo que me acompañaba después de las vagas explicaciones que les di antes de desaparecer con él.

Caminamos. Era agradable pasear por la playa, bajo la luna, viendo el mar regado de las lucecitas minúsculas de los barcos, como si fuera un espejo donde se reflejaba el cielo. Escuchaba su voz con la cadencia melosa del acento gallego, mientras me contaba que era marinero, que formaba parte de la tripulación de un petrolero portugués que zarpaba de nuevo en unos días rumbo al mar Negro. Me dijo que se llamaba Manuel. Me dijo tantas cosas y en realidad tan pocas. Éramos dos desconocidos que se han buscado siempre y se encuentran en un fugaz cruce de caminos. Y ambos éramos conscientes de ello. Esa noche el futuro había dejado de esperarnos. Por eso, cuando me acompañó hasta la puerta del hotel supe también que al formular la pregunta, tan ingenua y tan experta a la vez: “Y por cierto, ¿… qué soñaste?” me contestaría con un beso largo, hondo, porque yo también lo había soñado. Subimos a la habitación, cogidos de la mano, sin disimular la prisa que afloraba intacta desde algún tiempo lejano. Apenas hubimos traspasado el umbral de la habitación comenzamos a desnudarnos, torpemente y sin protocolos. Olía a tabaco, a mar, una mezcla de olores salvajes que excitaban aún más mi deseo. Tenía las manos ásperas y grandes, y la piel curtida por muchos soles. No sé cómo llegamos hasta la cama. Lo que sí recuerdo es que la primera vez nos amamos de una forma urgente y salvaje; recuerdo el peso de su cuerpo, la avidez de sus ojos, el roce de su barba, el contraste que me producía su aspecto de guerrero épico con la sonoridad azucarada y sedante de sus palabras, que no podía entender pero que quería que siguiera repitiendo una y otra vez. Recuerdo la facilidad con la que se desarrollaba todo, como si cada uno de nosotros conociera ya desde mucho antes los secretos del otro cuerpo. Recuerdo que fue entonces cuando vi su espalda reflejada en el espejo del armario y por primera vez reparé en que llevaba tatuadas en ella dos alas grandes, las alas de un arcángel soberbio. Perdí la noción del tiempo hasta que a través de la ventana abierta vimos amanecer un día nublado, un día de lluvia que preludiaba el otoño, mientras la morriña, como un gato travieso comenzaba ya a arañar las horas.

Dos días después tomé el tren que me llevaba de vuelta a Madrid. Lo último que recuerdo es su imagen en el andén de la estación, las manos en los bolsillos, la sonrisa triste de las despedidas. La realidad nos arrastraba de nuevo, a mí tierra adentro, a él unos días más tarde al otro lado del océano, y en ese momento, cuando el tren se alejaba firme, implacable, es cuando alcancé a comprender el significado de la palabra morriña, ese animal que había comenzado a crecer de pronto, desmesuradamente, extendiendo a su alrededor unos tentáculos tan largos como los raíles del tren, como las estelas que los barcos van dejando sobre el mar.



≈ FIN ≈

EL IRLANDÉS (Diana)

―¿Le pongo otra copa?, invita la casa.
Levanto la vista y miro sin ver.
―Esta vez sin alcohol, creo que por esta noche ha bebido usted demasiado ―dice con un acento que no logro identificar.
Pienso en decirle que quién coño se cree que es para opinar si he bebido o no demasiado, pero no tengo fuerzas más que para encender otro cigarrillo y seguir fumando.
Sin duda he bebido más de la cuenta, pero me da igual, no tengo que conducir, sólo recoger mis zapatos del suelo, bajarme del taburete, si soy capaz de no caerme, entrar en el ascensor y subir a mi habitación de la cuarta planta. Pienso en todo eso mientras me bebo el café helado que don habebidousteddemasiado acaba de servirme. Me digo que me vendría bien una ducha caliente, media docena de aspirinas y un somnífero. Me lo digo mientras continúo acodada en la barra del bar del hotel de cinco estrellas en el que me alojo.
Lo bueno de beber sin límites es que no te sientes ridícula por dejar que las lágrimas te estropeen el bonito maquillaje con el que te habías presentado a la entrevista de la mañana. Puedes recordar cómo rechazaron sin más explicaciones el proyecto en el que habías trabajado durante todo un año y puedes limpiarte los mocos con el pañuelo que te ofrece el camarero sin avergonzarte.
En realidad lo que quiero es seguir bebiendo para sentirme aún más desdichada si cabe.
―¿Un mal día? ―pregunta el hombre mientras recoge el cenicero rebosante de colillas.
Quiero contestarle que se meta en sus asuntos pero unos hipidos me ahogan la garganta y sólo puedo seguir llorando compadeciéndome de mi fracaso.
Miro al camarero a través de mis lágrimas. Lo veo secándose las manos con una servilleta, quitarse el delantal y, rodeando el mostrador, situarse frente a mí.
Quiero preguntarle que qué diablos cree que está haciendo pero, en cambio, dejo que me ayude a bajar del taburete sin perder el equilibrio, dejo que recoja mis zapatos y que, tomándome de la cintura, me conduzca hasta uno de los enormes sillones de piel color crema del salón principal, donde unos pocos huéspedes hablan en voz baja. Quiero decirle que me deje en paz con mi humillación pero en lugar de eso le cuento mi vida, sin omitir el divorcio, la muerte de mi padre y el último fracaso sentimental del que aún no me he recuperado, sin omitir tampoco el desastre de esta mañana.
Pienso en decirle que, al fin y al cabo, a él qué pueden importarle mis desdichas, pero en cambio dejo que acerque su butaca a la mía, me tome con delicadeza los pies descalzos y doloridos y con mano experta acaricie mis dedos, empezando por el pequeño, uno a uno, deteniéndose luego en la base del arco que, para mi sorpresa, no me produce cosquillas sino una suave sensación relajante. Intento decirle que creo que se está tomando demasiadas confianzas para ser dos extraños que acaban de conocerse, pero no lo hago, cierro los ojos, y me entrego al gusto de sentir unas manos desconocidas, fuertes pero suaves, en contacto con mi piel. Me quedaría así toda la vida, sin pensar en nada, sintiendo solamente sus dedos que suben por mis tobillos. Creo que debo parar antes de que ocurra algo de lo que pueda arrepentirme. Sin embargo abro los ojos, extiendo mi mano derecha y digo con voz pastosa:
―Me llamo Silvia.
―Y yo Liam, encantado ―dice.
Pienso que es un nombre ridículo, no sé si lo pienso o lo digo en voz alta, en cualquier caso él responde:
―Es Guillermo en irlandés.
Quiero decirle que me la trae fresca su nacionalidad, pero no digo nada, sólo miro sus ojos azules, sus hombros musculosos dibujándose a través de su camiseta blanca.
―Quizás debería usted acostarse, ha tenido un día duro. Puedo acompañarla hasta su habitación si quiere.
Abro la boca para decirle que me deje en paz pero vuelvo a cerrarla y dejo que me ayude a levantarme, me apoyo en su brazo y me dejo conducir hasta el ascensor. Una vez dentro me miro en el espejo y veo una imagen desconocida con los ojos hinchados y la nariz enrojecida, afortunadamente el rimmel, a prueba de agua, sigue en su sitio. Miro a don deberíaustedacostarse que me saca una cabeza y sostiene mi chaqueta y mi maletín en una mano.
Ante la puerta de mi habitación, me extiende el bolso y dice:
―Busque la llave por favor.
Quiero decirle que se meta su amabilidad por donde le quepa pero no lo hago y rebusco obediente hasta encontrar la tarjeta magnética que abre la puerta. Siento la cabeza un poco más despejada, el café cargado que me tomé ha hecho su efecto.
―¿Necesita que la ayude? ―pregunta empujando la puerta y franqueándome la entrada.
Quiero decirle que se vaya a la mierda, que todos los hombres son iguales por muy irlandés que sea, pero en cambio me escucho decir:
―Podría ayudarme a desvestirme, no sé si seré capaz… ―digo tirando de él hacia adentro y cerrando la puerta a sus espaldas.
Se queda de pié mirándome con una leve sonrisa.
―¿Está usted segura?
Me gustaría decirle que si es tan gilipollas que no ha entendido el mensaje, pero no lo hago, me acerco más a él y, sorprendida de la habilidad de mis manos, dadas las circunstancias, estiro su camiseta hacia arriba hasta que sale por su cabeza y deja al descubierto el pecho desnudo.
Palpo su entrepierna y compruebo que sí, que ha entendido el mensaje. Le ayudo a desabrocharse el cinturón, él continúa con el botón de sus vaqueros, cremallera, zapatos, calcetines, en tanto me desnudo en tres movimientos y me tumbo sobre la cama. Lo observo, es un buen espécimen irlandés o de donde coño sea.
Con un gesto decidido le ordeno:
―Empieza por los pies.
Quiero decirle que no pienso mover un solo dedo, que tendrá que hacerlo todo él solito pero compruebo que esta vez, también, ha entendido el mensaje porque su boca ya ha empezado a subir por mis muslos.

FIN