jueves, 16 de abril de 2009

DE NUEVO EL AZAR.

DE NUEVO EL AZAR
Aquella tarde de otoño de nuevo el azar, con la intensidad de un dibujo que representa una copa de vino, quiso traer para ella un sentimiento limitado y bello. Un libro, que había visto días atrás abandonado en una de las estanterías de su casa, queriendo saber sobre su locura le susurró tímida y dulcemente estas palabras: “ Niña, tu ingenuidad no te permite contemplar con exactitud como cada día sobre mis hojas caen lágrimas de lluvia. No existe consuelo. El tiempo que llevo aquí me transmite el término. Esta madera fría y húmeda suspira mi inevitable muerte. Y tú, qué imaginas tan sólo con susurros todo esto, todavía quieres leerme ... besarme”.

Ella, que tranquila soñaba en su hogar sentada frente a sus libros, casi se ahoga, no podía creer lo que estaba oyendo, pero por un momento idealizó el conocimiento e inmediatamente respondió unas caóticas palabras de color rojo intenso. “ Es cierto”

En aquel preciso instante se hizo el silencio. Entonces un silencio largo, muy profundo. Aquella mujer había callado mil cosas. Cada uno de sus besos enamorados era un cálido y distinto cuento. La lectura pasional de la que le hablaba aquel libro había recorrido muchas veces el camino de su cuerpo, cada rincón de su imagen. Un beso que anhelaba esa forma suya transparente, sin espinas ni espíritu barroco.

¿Y ahora? Se preguntaba a sí misma intentando encontrar respuesta, alguna huella en el aire intenso. Ahora dos cuerpos, mujer y libro, enfrentados en distintas tragedias ante la fuerza arrebatadora de la vida, se respondía buscando un poco de alivio.
¿Y mañana? Volvía a preguntarse. Mañana una doble tragicomedia y la certeza de saber que la luz del sino hará que esta espina inicial sea tan solo temporal y que nuestras nobles almas impedirán un dolor infinito, volvía a responderse ahora más serena.

Vida y muerte. Amor. Saber, no saber, luna , sol , blanco, negro, la noche en tu pelo ... Y después todo consecuencias.
Aquella tarde María recordó como nunca antes lo había hecho las palabras de una amiga: “Los besos, las lecturas, todo ... todo fluye e influye en esta vida”.

7 comentarios :

Toñi dijo...

Un relato poético, misterioso y bello.

La frase final me gusta mucho.

Un beso.

Anónimo dijo...

Muy bonito, Alicia.

Ana Sofía dijo...

Me ha gustado mucho, poesía hecha prosa.

Un abrazo Ana

Anónimo dijo...

Gracias Toñi, Alicia, Ana. Gracias por comentar.

Besos


Mercedes

pepi dijo...

Has bordado una poesia hermosa en tu relato, me gusta.Pepi

Paula dijo...

Me parece precioso Mercedes. El otro día cuando lo leíste no pude apreciarlo en toda su intensidad, pero ahora, al releerlo con más calma, me ha gustado de verdad.
Sobre todo cuando el libro le dice a la chica "Esta madera fría y húmeda suspira mi inevitable muerte".
Me sugiere que un libro sólo está vivo cuando está entre las manos de alguien. Ya que su razón de ser es ser leído, no acumular polvo en una estantería.
También me ha gustado la frase final. Qué gran verdad, "todo fluye e influye en esta vida".

Anónimo dijo...

Muchas gracias,Pepi,Paula. Sois muy generosas con vuestros comentarios.

Un abrazo

Mercedes