miércoles, 8 de abril de 2009

Campanilla y sus polvos mágicos - Fanficción de Toñi


Cansada de esperar a que el niño de los leotardos verdes se diera cuenta de que estaba loca por él, Campanilla decidió dejar su dependencia afectiva y visitar una zona desconocida del país de Nunca Jamás. Volando, volando, llegó al Madrid de los años 80. Era de noche y por las calles transitaban todo tipo de especímenes de extraño aspecto, todavía más estrafalarios que el capitán Garfio y mucho más feos y peligrosos que el Cocodrilo del “tic-tac”. Se encontró con una tía fea y mal pintada que resultó ser Almodóvar (cuando todavía no era “ALMODÓVAR”) y con una bruja de cabellos de colores que se llamaba Alaska. Sin saber qué hacía entró en un sucio antro donde no se podía respirar por el humo y buceó en una litrona de calimocho sobre la que flotaban dos colillas de algo que no era tabaco. Así, perdida, confusa y con las alas mojadas por el alcohol, se dedicó a esparcir sus polvos mágicos por todas partes. Inmediatamente todos se pusieron a volar. Se abrieron las puertas y un rebaño de gente cantando y riendo salió volando por los anchos cielos de Madrid.

Y esta es la verdadera historia de Campanilla, sus polvos mágicos y “qué noche la de aquel año”.

8 comentarios :

Edurne dijo...

Bueno, si yo te contara aquella noche. Salimos volando ante la atenta mirada del alcalde, el profesor Tierno Galván, si vieras el colocón que llevábamos... Y es que los 80 fueron otra cosa.
Me ha gustado mucho, muy irónico. ¡Qué noche la de aquel año!
Besos.

Anónimo dijo...

My imaginativo, los 80, para vosotros eran "otra cosa", los setenta y... lo fue para mí. Está muy bien, besos Alicia.

Teresa dijo...

Doy fe de que Campanilla voló más de una noche por aquel Madrid.
Me ha hecho mucha gracia el cuentecillo. Muy ocurrente.

Toñi dijo...

Gracias por vuestros comentarios, amigas.

Sí que lo pasamos bien aquella noche. A mí todavía me quedan algunos de esos polvos mágicos en el bolsillo. La ilusión nunca hay que perderla. Ni los polvos.

Besos para todas.

Anónimo dijo...

Qué bien, Toñi. Me ha gustado mucho tu relato, esta campanilla. Es un texto ocurrente como muy bien dice Teresa, simpatico, desde mi punto de vista derrocha ternura, está muy bien escrito y además es breve que siempre es algo que se agradece. Muy bien, a seguir!
Un beso

Mercedes

Mercedes

Anónimo dijo...

Qué bien, Toñi. Me ha gustado mucho tu relato, esta campanilla. Es un texto ocurrente como muy bien dice Teresa, simpatico, desde mi punto de vista derrocha ternura, está muy bien escrito y además es breve que siempre es algo que se agradece. Muy bien, a seguir!
Un beso

Mercedes

Anónimo dijo...

Ay madre! Qué he puesto el comentario dos veces! Y ahora no se cómo se hace para borrar uno!
Si alguien sabe, gracias.

Mercedes

Ana Sofía dijo...

Vaya con Campanilla y sus polvos mágicos, y cuántas implicaciones con esa panda de los 80

Muy original, enhorabuena