martes, 19 de mayo de 2009

"Isur" versión Teresa

Si algo hace a Isur diferente de otras ciudades es que en lugar de aire tiene suspiros. A simple vista desde lejos, puede parecer que el aire de esta ciudad no tiene ninguna peculiaridad, pero si te acercas lo suficiente, si caminas por sus calles, te darás cuenta de que son suspiros lo que cubren plenamente las calles, las habitaciones están llenas de burbujas transparentes de todos los tamaños, como si se tratase de delicadas pompas de jabón ; sobre los peldaños se posan las más pesadas, aquellos suspiros tan hondos tan hondos que son incapaces de controlar su gravedad; encima de los tejados se acumulan los más viejos, los suspiros cansados ya de vagar . Si los ciudadanos pueden andar por la ciudad indemnes a los efectos nostálgicos de tan curiosa atmósfera no lo sabemos. Pero estamos seguros de que cuando alguna de estas burbujas explota cerca de ellos deben tomar precauciones ; les conviene permanecer quietos y tendidos hasta que la pena se consuma o se asiente sobre la tierra como polvo de estrellas.

Hay quien dice que es una ciudad triste, y no queda sino creerlo.

Los forasteros que llegan desde otros lugares, acostumbran a llevarse como recuerdo alguna burbuja brillante, sin saber que no están robando otra cosa que una pena de amor, un mal recuerdo o la melodía de una soledad anónima.

De noche, fijando el oído al suelo, se puede escuchar el “¡Ay!” lleno de sentimiento que escapa de boca de un melancólico en algún lugar lejano. Entonces, los habitantes de Isur, saben que como por arte de magia, en uno de los árboles de la ciudad, surgirá un curioso brote del que nacerá un nuevo y brillante suspiro.

8 comentarios :

Anónimo dijo...

Los suspiros dicen muchas cosas, desahogan el alma. Un beso Alicia.

Edurne dijo...

Siempre hay una época donde los suspiros nacen más rápido. Menos mal que una vez que está lleno el árbol se secan y caen al suelo, convirtiéndose en sutiles olvidos.

Un beso, Teresa.
Nieves.

Toñi dijo...

Qué bonito, Teresa.

Me imagino muy bien tu Isur, con todas esas pompas y esos suspiros que pueden estallar en cualquier parte.

Quizás yo también me lleve ese raro souvenir cuando pase por allí.

Un beso.

((Muy chula la foto que has escogido))

Anónimo dijo...

Me gusta eso de las bolas, llenas de mal rollo, que explotan, y lo de los turistas ingenuos que se llevan alguna de recuerdo.

José Arístides

Anónimo dijo...

Un Isur en el que sin duda todos hemos habitado alguna vez. Me parece muy bonito.

Gracia

Teresa dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios, chicos.

Sí, mi Isur es un poco peligroso, yo me lo pensaría más de dos veces antes de veranear allí; bastante tiene una con lo suyo, como para llevarse penas ajenas de recuerdo.

:D

Besitos.

Anónimo dijo...

Yo creo que este "Isur" debe existir en algún lugar, seguro, porque no puede ser que tantos suspiros se pierdan sin más...
Diana

Anónimo dijo...

Muy bueno. Una versión llena de magia y de ternura