viernes, 29 de mayo de 2009

CAMILO Y LAS FLORES por T. Alicia García Valero



Os voy a contar la historia de Camilo.
Camilo era un gatito joven, guapo y atrevido, de ojos azules y pelo mullido y blanco.
Y sobre todo, juguetón y travieso, muy, muy, travieso. Mordía el sofá, arañaba la alfombra, sacaba las cosas de debajo del fregadero, subía por todos lados, de vez en cuando aparecía por el pasillo con el tapón de la bañera entre sus patas. También jugaba con su pelota. Los papeles y bolígrafos le encantaban.
Muchas veces se subía a la mesa y se apoyaba en el cristal de la ventana. Miraba con gran atención por ella. A su ama le daba pena, pues le parecía que el gatito se sentía prisionero; y muchas veces sintió la tentación de abrirle y que saliera por allí, a los tejados en busca de aventuras. Pero claro, la ciudad es muy peligrosa y podía pasar que a Camilo lo atropellara un coche, o tuviera alguna pelea con otros gatos y él no tenía experiencia en eso, era un gato travieso pero casero.
Un día Camilo, se dio cuenta de que encima de la mesa había un jarrón ancho y dentro de él, una maceta con flores rojas y blancas, desde ese día, empezó a oler y a oler, de vez en cuando daba un mordisco a las hojas o a las flores y saltaba contento.
Con los mordisquitos, las flores empezaban a escasear y su amita, decidió quitarlas de allí. Camilo quedó triste, en verdad las flores le gustaban mucho. Tanto que se las iba comiendo poco a poco…
. Le gustaba su olor, su sabor y eran ¡tan bellas!
Su ama retiro la maceta mordisqueada de Camilo, ya no tenía flores. Pero él, las añoraba y después de correr por la casa haciendo de las suyas, se subía a la mesa y se quedaba fijo mirando tras la ventana, ver el cielo y los tejados, eran su distracción favorita, y su pasión, meterse en el florero, se enroscaba y se quedaba allí, cómo si fuera él la planta, quieto y tranquilo durante mucho rato, cosa rara en Camilo. Y así un día tras otro… Durante muchas, muchas semanas… Y Camilo, se fue convirtiendo poco a poco en flor. Una flor roja y blanca, muy hermosa, pero no era una flor cualquiera, no, si mirabas bien, podías ver que sus hojas tenían uñas y mejor no acercarte mucho. Oler sus flores, podía ser peligroso, entre los pétalos sobresalían unos dientecillos puntiagudos que se agarraban juguetones a cualquier nariz, sobre todo, si era de un adulto, a los niños los acariciaba.. Los niños, le encantaban a Camilo.
La amita miraba la planta con pena _ ¡pobre Camilo, atrapado entre esas hojas! Echaba de menos sus travesuras y sus caricias, pues también era muy cariñoso.
Cierta tarde, llegó una amiga a casa que terminaba de comprar una gatita para su niña. Era una gatita negra de ojos verdes y dulces. Se subió a la mesa y la amita de Camilo, quiso apartarla de la planta, temía que Camilo encerrado en ella, y hoy un tanto rabioso, le mordiera. Pero no, la planta desplegó olores maravillosos y la gatita la olió embelesada. Poco a poco y mientras las amigas estaban en la cocina, merendando, la planta se fue transformando otra vez en el gatito Camilo, que más blanco y guapo si cabe, salía de las flores con aquellos ojos verde azul chispeantes y haciendo sitio entre las hojas, saltó a la mesa. Se miraron con satisfacción gatuna, se frotaron sus bigotitos y bajaron de un salto corriendo juguetones por toda la casa.
Desde entonces no se han separado. Su ama que ahora es una abuelita de cabellos blancos como Camilo, los mira jugar en el rincón de la terraza y cuidar de su familia: Seis gatitos que corren por ella haciendo de las suyas, son hijos de Camilo y de Luna. Ya tienen ocho nietos. Todos son felices.
Por la noche, muy juntitos, Camilo y Luna, miran las estrellas.
En un lado de la terraza, una planta de flores rojas y blancas ríe feliz y tranquila.

FIN.

6 comentarios :

Anónimo dijo...

Un bonito cuento con final feliz. Te lo cojo prestado para leérselo a mi ahijada.

Jose Arístides

Anónimo dijo...

Gracias,espero que le guste. Alicia.

Pepi dijo...

Que ternura de cuento, me encanta.Pepi.

Anónimo dijo...

Yo también se lo leeré a mis sobrinos (si me lo permites) ¡Qué tierno! Muy bien escrito, como es habitual en tí.
Diana

Anónimo dijo...

Gracias, sois muy amables. Un beso. Alicia.

Toñi dijo...

Qué cuento más bonito, Alicia. Me gustan mucho los protagonistas gatunos (>^-^<) y la historia de la planta me parece muy original.

Un beso.