viernes, 12 de agosto de 2011

Candados, por Toñi

Media noche de un día de agosto en Benidorm. Cerca del mar, en la penumbra, una pareja de enamorados se besa a la luz de la luna.




-Teresa: tengo una sorpresa para tí, dice él.


Ella lo mira sonriente. Él saca de su bolsillo un pequeño candado.


-Me hablaste tanto de este lugar que pensé que te haría ilusión que compartiéramos un candado. Incluso he escrito nuestros nombres con un rotulador permanente.


Teresa mira el candado. Sonríe aún más.


-¡Qué buena idea, Agustín! Es muy romántico. ¿Me dejas que lo ponga yo?


-Lo cerraremos entre los dos y tiraremos la llave al mar.


Teresa busca entre los cientos de candados un lugar libre. Algunos van prendidos a otros, es difícil encontrar un hueco libre. Entre la masa de metal llena de buenos deseos, uno que una vez estuvo en su mano:


Pere i Teresa, 30 de abril de 2011

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Este microrelato lo he publicado en esta dirección de mi blog. He escrito también otras dos historias más, os dejo los enlaces, por si quereis leerlas:

Candados - Dos
Candados - Tres

Animo a nuestros lectores a que nos manden sus historias de candados y las publicaremos en este espacio. Muchas gracias.

Un abrazo. Toñi

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Romántico y hermoso como es el amor, supongo que los candados son para que nadie trunque los buenos momentos y los deseos positivos se queden encerrados por siempre.
Me gusta.
Un abrazo.
Alicia.

Teresa dijo...

Qué creatividad, Toñi!! Lo cierto es que es una idea muy romántica la de los candados, y que da mucho juego. A ver si me llega la inspiración a mí.
Me han gustado mucho tus historias, amores variados, felices, efímeros, ... como la vida misma.
Un beso.

Pepi dijo...

que bonitas historias Toñi, estos candados me gustan mucho. Pepi.