jueves, 2 de diciembre de 2010

Propuesta para el 15 de diciembre

El próximo 15 de diciembre me toca coordinar y esta es mi propuesta:


Hace un mes leímos en el club de lectura La Tertulia el libro: La Carretera, de Cormac McCarthy. El argumento, a grandes rasgos, es el siguiente: "En un paisaje devastado un hombre y su hijo viajan al sur para escapar del duro invierno. La civilización ha desaparecido y el hombre es un lobo para el hombre. La supervivencia es casi imposible."

Es el libro y el estilo que más me ha impactado de los libros que he leído en este año. Me gusta mucho. Echadle un vistazo a las frases. Mirad los diálogos, la economía del lenguaje y su precisión.

Todo un reto copiarlo ¿verdad?

Pues nada, a ver qué nos sale.

Y como muestra, un botón:

A las afueras de la ciudad llegaron a un supermercado. Varios coches viejos en un aparcamiento sembrado de desperdicios. Dejaron allí el carrito y recorrieron los sucios pasillos. En la sección de alimentación encontraron en el fondo de los cajones unas cuantas judías verdes y lo que parecían haber sido albaricoques, convertidos desde hacía tiempo en arrugadas efigies de sí mismos. El chico le seguía. Salieron por la puerta de atrás de la tienda. En el callejón unos cuantos carritos, todos muy oxidados. Volvieron a pasar por la tienda buscando otro carrito pero no había ninguno más. Junto a la puerta había dos máquinas de refrescos que alguien había volcado y abierto con una palanca. Monedas esparcidas por la ceniza del suelo. Se sentó y paseó la mano por las tripas de las máquinas y en la segunda palpó un cilindro frío de metal. Retiró lentamente la mano y vio que era una Coca-Cola.

¿Qué es, papá?

Una chuchería. Para ti.

¿Qué es?

Ven. Siéntate.

Aflojó las correas de la mochila del chico y dejó la mochila en el suelo detrás de él y metió la uña del pulgar bajo el gancho de aluminio en la parte superior de la lata y la abrió. Acercó la nariz al discreto burbujeo que salía de la lata y luego se la pasó al chico. Toma, dijo.

El chico cogió la lata. Tiene burbujas, dijo.

Bebe.

El chico miró a su padre y luego inclinó la lata para beber. Se quedó allí sentado pensando en ello. Está muy rico, dijo.

Así es.

Toma un poco, papá.

Quiero que te la bebas tú.

Solo un poco.

Cogió la lata y dio un sorbo y se la devolvió. Bebe tú, dijo. Quedémonos aquí sentados un rato.

Es porque nunca más volveré a beber otra, ¿verdad?

Nunca más es mucho tiempo.

Vale, dijo el chico.




6 comentarios :

Edurne dijo...

Esta novela me encantó a mí también y soy de tu misma opinión, es una de las que más me han impactado por el tema y por lo bien escrita que está. Economía del lenguaje. Saber usar las palabras justas para decir mucho, impactar y conmover como lo hace McCarthy es todo un reto. Además, tiene descripciones hechas con un puñado de palabras, lo suficiente como para meter al lector de lleno en la historia y en la situación. Hay frases realmente buenas.Los diálogos son geniales y duros. Me gusta el ejercicio, a ver qué sale...
Un beso

Pepi dijo...

Yo no he leído la novela, pero es una ocasión estupenda para hacerlo. Lo de copiar ya es otro cantar ja,ja. Besos.

Anónimo dijo...

Me gustó mucho la novela y el domingo vi la pelicula en el "capitol". Realmente es muy dura, pero muy buena.
Alicia.

Anónimo dijo...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Anónimo dijo...

Saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!

Diente de león タンポポ dijo...

Gracias por los comentarios.

Edurne: lo mismo pienso, la novela es fantástica y el estilo me gustó mucho.

Pepi: mejor no la leas en estas fechas navideñas ... porque, como dice Alicia, es muy dura y ahora lo más duro que tenemos que echarnos al coleto es el turrón de Jijona ... jejejeje.

Un beso para tods y gracias. Toñi