domingo, 26 de diciembre de 2010

Mi versión del ejercicio rápido

Yo también he intentado el ejercicio. Esto es lo que ha salido:



El día de la diáspora, con el desánimo en los gestos y una enorme tristeza en la garganta, recogió sus cuatro objetos más queridos y cerró la puerta al límite del llanto. 
Así finalizaba su interminable lucha por defender los derechos de su gente. Una lucha tan estéril como dura, que le había agotado el ánimo, y lo había dejado perplejo tantas veces.
En su mente quedaba gravada la imagen de aquel hombre, irrumpiendo orgulloso como un pavo real en su tienda, con el insulto en la boca, con la amenaza, y el desprecio. 
Nadie vendría a llevárselo en mitad de la noche. Se marchaba a plena luz del día, con el roce del llanto en los ojos, con el pelo ocultándole las lágrimas, con el dolor tejido nudo a nudo entre sus hombros.

5 comentarios :

Teresa dijo...

Una versión más dramática pero me encanta como has encajado todas las palabras en un texto tan pequeño y tan lleno de significado.

Un abrazo, Paula, y está muy bien eso de hacer los deberes aunque no estuvieras. ;D

Diente de león タンポポ dijo...

Pues lo mismo digo que Teresa ... me sugiere alguno de tantos exiliados de esas guerras cuya noticia, por desgracia, nos cuentan los telediarios nuestros de cada día.

Un buen ejercicio, Paula.

Feliz navidad.

Anónimo dijo...

Hay que hacer los deberes.
Buen ejercicio. Un beso.
Alicia.

Paula dijo...

Me gusta hacer los deberes aunque no vaya a las reuniones. En el fondo es una excusa para obligarme a escribir. Y este ejercicio además era muy sugerente.
Lamento el tono dramático, pero fue lo que me salió en ese momento.

Un beso a vosotras también, y Feliz 2011.

Club de Escritura "La Biblioteca" dijo...

Me ha encantado Paula, besos