jueves, 15 de octubre de 2009

Una imagen, mil palabras

En la reunión de ayer se hizo un ejercicio de escritura rápida, siguiendo una propuesta del blog La Luna Naranja que consistía en dejarse llevar por la inspiración sobre un dibujo del ilustrador uruguayo Matías Acosta.



La propuesta se llama: "Una imagen, mil palabras" y la ilustración es la siguiente:






Aunque hubo poco tiempo para escribir, surgieron cosas interesantes. Yo hice un poema, pero no cuenta en el ejercicio, porque no se escribió en ese momento.

Incluso hubo quien le dió un giro al papel y vió el dibujo de esta manera, cambiando totalmente el sentido:








Abro esta entrada para que mis compañeros vayan dejando sus propuestas.

Un abrazo para todos. Toñi


A Teresa le inspiró un pequeño cuento:

Aquel día hizo tanto viento, tanto, tanto viento, que la línea del horizonte se desprendió de la tierra, como si se tratase del hilo de una cometa.

Juan, a quien siempre le gustaba caminar un poco más allá, se vio de pronto zarandeado de una extraña manera y para guardar el equilibrio no le quedó más remedio que agarrarse a la vasta soga con sus pequeñas manos. Desde allí, elevado en el aire, contempló maravillado como se alejaba con el horizonte más y más lejos de la tierra, que quedaba abajo, igual que un tapiz hecho de retales de múltiples colores.

No sintió miedo, aunque tuvo curiosidad por saber el lugar que escogería el Sol para dormir esa noche.

A Nieves le inspiró el siguiente cuento

El día que llegué a la Luna, no fue como esperaba. Siempre había pensado que en nuestro blanquecino satélite iba a ver un montón de rocas de varios tamaños, cráteres y mucha arena del color de las perlas, pero nada más. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando vi a unas extrañas plantas alargadas y tiesas que brotaban como espárragos de la tierra. Me acerqué a una de ellas. Era de color negro oscuro y tenía olor a plátano. La agarré con las dos manos y tiré para intentar arrancarla. La planta se resistía y yo tiré y tiré con todas mis fuerzas, lo hice tantas veces y tan fuerte, que de pronto la Luna se movió girando hacia abajo. Quedé colgado sujeto al palo. Desde entonces, mis pies flotan en el espacio. Espero que muy pronto venga alguien y estire de una de las plantas del otro lado de la Luna, si no están ocultas, hasta que esta gire otra vez, pero en sentido contrario, y así, lograr posarme de nuevo en el rocoso suelo lunar.

5 comentarios :

Anónimo dijo...

Original el ejercicio y muy bonito el cuento de Teresa. Lástima que me perdí la reunión, ea.

Gracia

Toñi dijo...

Hola chicas!!

Muy bonitos vuestros cuentos y ... desde luego, se nota que teneis imaginación.

Me ha encantado volver a leerlos ^^

Un beso.

Anónimo dijo...

Dos estilos totalmente diferentes, pero dos buenos cuentos, sobre todo si los hicisteis sobre la marcha.

El dibujo está muy bien escogido. Es escueto pero puede decir mucho; a los hechos me atengo.

Anónimo dijo...

Aunque tarde he leido vuestros cuentos, son muy bonitos y como dice el"ANONIMO" tienen mucha imaginación. Alicia.

Coni Salgado dijo...

Hola, Soy la creadora y coordinadora de La luna naranja, y es una gratificación enorme encontrar que La luna ha sido útil para crear y estimular la escritura
Y si lo desean, y me envían los textos y los nombres de los autores, será un placer publicarlos en la página.
Un abrazo enorme y muchas gracias!!!
Coni Salgado
La luna naranja