viernes, 18 de septiembre de 2026

RELATOS GANADORES DEL XIV CERTAMEN DE MICRORRELATOS "SUCEDIÓ EN LA FERIA"

PRIMER PREMIO

ILEÓN

MARÍA LUISA MARTÍNEZ ALFARO


Un delirio de orden precede al caos. Una fiesta de teselas de colores organizadas y revisadas se despliega a mi alrededor. Una estructura diseñada para no perdernos en un mar de botellas, latas y vasos.

A mi lado, mis compañeros con camisetas negras a juego, pañuelo de hierbas al cuello y el nombre etiquetado en el pecho. Un distintivo que nos concede la ocasión de estar apenas una decena de días frente a un océano demandante de alcohólica felicidad.

Suena el primer cañonazo… Aquí, dentro del recinto, contenemos la respiración. Algunos nos abrazamos. 

El segundo.

El tercero.

Comienza la lluvia de colores. Salimos con cautela, sin alejarnos de nuestro enclave. Aquí entre música y explosivos, todos sabemos que en este preciso momento ya no hay vuelta atrás. 

De repente, el silencio.

El nudo en la garganta nos avisa y la presión en el pecho nos pone en guardia.

Corremos, nos atrincheramos tras la barra.

Miro a mi alrededor, mi ejército está preparado.

Fuera, los aqueos logran abrir la gran Puerta de Hierros. Entran con el pie derecho, dejando atrás la preñada oscuridad de un invierno de madera. De lejos, oímos la algazara como un río embravecido. Agarro la mano de mi compañera. “¡Suerte!”, le digo.

Llegan los primeros, defiendo mi posición. La noche será larga y el ritmo frenético.

- Hola, soy Héctor, buenas noches. Tiene usted que sacar los tiques en la caja, enseguida le preparo la consumición.



SEGUNDO PREMIO

LA ÚLTIMA BALADA DEL RAPSODA

SERGIO ARCE SOBRAO 


—La Virgen cruzará la Puerta de Hierros otra vez, hasta hallar acomodo en su capilla; el gentío la atravesará más tarde, ojo avizor de que sea su pie derecho el primero que se adentre en el recinto; se danzarán manchegas puntuales frente a la caseta del Magisterio; a la sombra del Pincho, se reavivarán con un abrazo amistades pausadas durante el año... mas mis ojos no lo verán. 

—Papá… deja de decir eso, por favor.

—La sangre de Baco fluirá generosa en La Burrica, mas mis labios no la probarán; los Miguelitos de la Moderna con su sidra de rigor saciarán a los hambrientos y sedientos, pero nunca más a este hombre desahuciado, a esta alma condenada…

—Bueno, vale ya; el médico solo te ha quitado el azúcar y el alcohol y te ha dicho que tengas cuidado con el colesterol, no te estás muriendo, papá.

—¿Y hay acaso diferencia, Mari Carmen?

—Ay… si mira lo bien que hablas desde que te pasas el día leyendo en lugar de en el bar.

—Esa voz que oís no es sino un espejismo, mi familia. Los ecos del dolor en un hombre vacío, privado de todo. De un Ulises sin su Penélope, de un Paris sin su Elena, de un Quijote sin Dulcinea…

—Bueno, mira, si vas a estar así dos semanas, baja a la Feria, anda, que no te aguanto. Pero a las once en casa, ¿me oyes?... ¿Papá?... ¡Papá! 

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