lunes, 9 de febrero de 2009

"arciaEL TORITO" Trinidad Alicia García Valero.

EL TORITO.
Civril adoptó una sonrisa terrible, cruel y entrando en el cobertizo que tenía como garaje y almacén, agarró el hacha grande, la de cortar árboles (que era su profesión).
Se dirigió a ella. Sabia que sus amigos en el bar, guaseaban a sus espaldas y le llamaban “ el torito”, la miró otra vez, ella le lanzó una sonrisa. ¡Era tan hermosa! Cambió de parecer y volvió a entrar al cobertizo. Cogió el hacha pequeña. Cuando salió al exterior, un coche estaba parado junto a su bella, vislumbró dentro de el a su amigo Juanjo, ella le daba la mano y él, la besaba con pasión, volvió al garaje y cogiendo otra vez el hacha grande, se dirigió a ellos. Se hizo el silencio.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Me gustan las dudas que se traee el torete con las hachas

Arístides

Teresa dijo...

Muy buenos los cambios de parecer que pasan por la cabeza del personaje. El hombre no tenía tan malas intenciones, pero al final, mira tú, le hicieron emplearse a fondo.
Me pareció muy divertido cuando lo leíste en clase. Me hizo olvidar la temenda historia que queda detrás del silencio.